viernes, 12 de julio de 2019

COMERCIOS SEVILLANOS: CONFITRÍA "LA CAMPANA"




lunes, 31 de diciembre de 2012

RECUPERANDO LA MEMORIA DE SEVILLA: CONFITERÍA LA CAMPANA * IV

La confitería, haciendo esquina con Sierpes
Obra de arte: un pasito de repostería, con sus nazarenos









LA CAMPANA: MÁS DE UN SIGLO ENDULZANDO LA VIDA Y EL PALADAR DE LOS SEVILLANOS...
Decir, en Sevilla, La Campana, es despertar en el paladar un sabor de dulces y café que ya forma parte del mosaico sensitivo en el que se configuraba la forma de la ciudad. Durante más de un siglo, de, su obrador ha salido una confitería muy selecta hasta el punto de convertirse en sinónimo de calidad. Es una isla de esmero y exquisitez en medio de tanta dictadura industrial que padecemos. Verán, todo se remonta a noviembre de 1885, cuando desde Filipinas retorna a montar la herencia artesanal de los árabes y cultivarla en una casa del siglo XVIII que proveería a los mismos Reyes de España.

Siempre América, entrelazada con el destino de los españoles que levantaron de la nada grandes y prestigiosos negocios en Sevilla. Antonio Hernández Merino había dejado tras de sí un puñado de casas de postín en el centro de Manila cuando decidió comprar un edificio cuya escritura de construcción data de 1734, y que albergó desde entonces una confitería que tomó el nombre de la plaza a la que hacía esquina. De Filipinas se trajo como esposa a una nativa hija de españoles. Todavía en la II Guerra Mundial existían en la zona de las calles Echagüe y China de Manila, las posesiones que habían sido del fundador de La Campana, cuya efigie luce hoy, en el despacho del establecimiento. La proliferación de herederos dispersó aquel legado por cuya destruccuón el Gobierno de Estados Unidos hizo efectiva una indemnización que era como el acta de defunción del imperio decimonónico creado por este confitero en las últimas colonias españolas.
 


Varios años después de cumplir su centenario, La Campana llevó a cabo la reforma que le devolvió su prestancia de 1922, año en que está fechada la bellísima azulejería trianera, de los prestigiosos ceramistas: Manuel Ramos Rejano y Enrique Orce Mármol que sigue decorando el local. Aprovechando la obra-que puso en ascuas a muchos amantes de lo nuestro-se hicieron moldes de los fragmentos de frisos con motivos mitológicos que adornaban parte de los techos, así como de los capiteles y canecillos. Los propietarios, y al frente de ellos Carlos Hernández Requejo y José Antonio Hernández Tierno, ambos nietos del fundador, no repararon en gastos a la hora de recuperar el añejo esplendor de la casa, y así encargaron por ejemplo el hermoso y bellísimo escaparate de caoba que hace las delicias-también por su rico contenido-de los golosos más redomados.

 En La Campana nos queda uno de los decorados más dignos y clásico de la Sevilla de la Restauración -tardía, como siempre en incorporar movimientos estéticos-lo demuestra el hecho de que allí se rodara una escena de la versión muda de "Currito de la Cruz", porque en la novela el protagonista prometía que si triunfara en La Maestranza invitaría en La Campana, ejemplo de exquisitez y lujo en su género.

Durante una larga temporada, se hicieron famosos unas especialidades de La Campana que todavía se pueden ver en un catálogo en sepia que  conservan los propietarios, y que llevaban por nombre "platos completos". No crean que tienen nada que ver con lo que hoy nos sirven para comer rápidamente. Es todo lo contrario, ya difícilmente se puede imaginar un alimento más superfluo y rebuscado en aparaciencia que aquellos trabajos de enorme tamaño, en que se reproducían fuentes imaginarias de varias tazas rellenas de galguerías, o monumentos al santo de cuya festividad se tratase, o hasta un magnifico Puente de Triana-uno de los símbolos de Sevilla-, con la Capillita del Carmen incluida, que fue premiado muy merecidamente en el concurso de escaparate de 1907. Los ramilletes de crocanti, fruta escarchada y figuras de chocolates eran los materiales básicos de estas obras ideadas para echar muchas horas en su degustación e impresionar a las amistades.

Lo que Carlos Hernández define como estilo árabe a sido, como todo, el litmotiv de la historia de La Campana. Alfajores, pestiños, y yemas sevillanas parecidas a las de S. Leandro, torrijas, todo ello conforme a fórmulas propias y secretas procedente del fundador, engrosan esta nómina de productos que hacen las delicias de quienes buscan la pureza en la elaboración de la repostería: -"Se sigue utilizando la materia básica natural-dice Carlos Hernández-; los helados son de yema, azúcar y leche. Tal vez por eso La Campana es prácticamente el último lugar de Sevilla donde se puede consumir nata con la garantía de que es lo que es. 

El secreto de la continuidad-indica el nieto del fundador-está en la afición. A mí me han venido a echar los tejos bancos a mansalvas, pero no trago. Tengo setenta empleados..." Hoy La Campana sirve multitud de banquetes y meriendas a domicilio, pero antes se limitaba a servir la producción de su obrador y atender el salón anejo, situado en la segunda casa contigua y donde, sobre todo, se tomaba heladería.

Aunque desde hace mucho se utiliza como obrador un edificio cercano, en tiempos legendarios, los pasteles se hacían en la tercera planta de la casa. En la primera vivía la familia, y en la segunda las dependencias de los internos, pues un establecimiento de esta antigüedad no podía faltar la tradicional plantilla de aprendices que se formaba al calor de la escuela constituida por el veterano propietario, hasta que decidían dar el salto  y establecerse por sí mismos con los ahorros de la cuenta donde se depositaba su sueldo, generalmente al tiempo de casarse.


Hasta la proclamación de la II República, La Campana era el proveedor oficial de la Casa Real española, y no era raro ver a S.M Alfonso XIII entrar en el local durante sus visitas de primavera. Pero por allí han desfilado también figuras como Lola Flores, El Caracol, que cantaba saetas al Crito de Los Gitanos, "er Manué", desde su balcón, y muchísimos personajes célebres más.

Interior de la célebre confitería 
Carlos Hernández Nalda, padre de Carlos Hernández Requejo era además Hermano Mayor de Montensión, y su hermano José fue de la Soledad de San Buenaventura, lo que motivó la costumbre mantenida durante muchos años de ofrecer torrijas  a los costaleros cuando los pasos enfilaban la calle Sierpes. -"Se metían por el costado llenos con un paño húmedo, y salían por detrás vacíos"-comentan los propietarios, al tiempo que recuerdan cómo para las cuadrillas era un aliciente llegar a La Campana por este motivo. En el caso de la Soledad, esta obra piadosa, que arranca de los años treinta, se sigue manteniendo, sin que se rompa la compostura. La viuda de José Hernández Nalda y un hijo de ambos siguen con esta espléndida casa que es una de las pocas contenidas en Arquitectura Civil Sevillana que sigue en pie, (los amantes de lo meritorio que tiene Sevilla lo agradecemos infinito), y a la sensibilidad y al valor con que los propietarios han defendido el patrimonio, -ojalá algunos de sus miembros perteneciera al Ayuntamiento-, se protegería y embellecería lo que nos queda-. Desde la esperanza, esperamos que así ocurra algún día.


Entre bastidores, un grupo de sevillanos, velan porque se conserve la solera de este entrañable rincón de Sevilla que sigue deslumbrando a los sevillanos y turistas con olfato y sensibilidad.
Que sea por muchísimas generaciones más.

A su lado estuvo ubicado el famoso Café Cantante "Novedades", templo del arte flamenco, por el que desfilaron los más célebres cantaores/as, bailaores, guitarristas, etc. Actuar en él, significaba la consagración para los artistas.

Son parte de la Sevilla que se nos fue y tratamos de recuperar su memoria... 

           


Y dice el sabio proverbio..."La mejor solución de librarse de una tentación es caer en ella".


                                                                          
 
NOta:

Un amable seguidor ha tenido la gentiliza de aportarnos un valioso dato histórico y a la vez curioso de esta prestigiosa confitería sevillana:es ésta...

"Resulta que donde está ubicada hoy día el obrador, fue un antiguo convento en su sótano, hoy bodega. Aún puede verse la forma de los nichos donde enterraban a las monjas"...

(Desconozco el nombre de éste seguidor), pero se lo agradezco mucho).

jueves, 11 de julio de 2019

CALOR, CALOR CALOR...






CALOR, CALOR, CALOR, EN JUEVEANDO...

Esta vez nos convoca nuestra amiga Moli con un tema muy actual: el calor, una buena idea que admite una enorme variedad de entradas en la que podamos participar todos. Yo lo he enfocado desde la cocina, con una de las sopas frías más representativas del verano: el GAZPACHO junto al cordobés SALMOREJO y el malagueño AJOBLANCO. Tracy es cordobesa, una menda es sevillana y si de algo sabemos son de los grados que alcanzan nuestras ciudades, por lo general, en estos meses...gracias Moli, gustazo en participar. Con los nietecitos aquí, estoy muy limitada...

Podéis leer lo que escribamos: aquí

 

APOLOGÍA DEL GAZPACHO

¿Quién puede encontrar la exacta
razón de su cumplimiento?
Unos dicen que cebolla,
sin ningún miramiento
lo cuelgan en internet
como básico elemento.

Las páginas consultadas
en un noventa por ciento,
la citan como esencial
factor de su condimento.


Pero Sevilla, señores, 
sirvame como argumento, 
la cebolla es sólo causa
de lágrimas y sufrimiento.


Y digo desde las mismas
entretelas del invento
que tengo colmado el gusto
cuando al crearlo me he puesto.


Cebolla, para el potaje,
para los guisos selectos,
para atún, la ensalada,
para los refritos, pero...


¿Cebolla para el Gazpacho?
¿De dónde surgió el yerro?
que se vaya a tomar viento
y sigamos la razón
que desenrede este enturto.


Así que amigos, sigamos,
otro problema resuelto.


Este protocolo empieza
si mezclamos en un cuenco:
pan, pero de masa dura
y agua del Ayuntamiento,
hasta que tomen volumen
y hasta doblen su peso,
poniéndonos a otro caso
cuando lo tengamos hecho.


Rojos tomates redondos
en verano tomaremos,
y si son de Los Palacios
gran satisfacción tendremos,
más abremos de cambiarlos
si lo hacemos en invierno
por los de fuera, 
si no queda otro remedio.


También podemos usar
tomates de invernadero, 
pero jamás de lata,
que son frutos cuarteleros
y que tienen sabor distinto
de como saben los frescos.


Y mientras se ablandan el pan
ponemos en un mortero
con un chorrito de aceite,
ajos, pepino y pimiento,
o la batidora eléctrica
si mortero no tenemos, 
y aceite de oliva, claro,
y vinagre, por supuesto, 
y la sal en su medida,
sin caer en el exceso.


Añadiendo los tomates
ajustamos el concepto
si le añadimos el agua
y lo vamos resolviendo.


La delicia de esta tierra,
de este manjar sin secretos,
que entroncan su tradición
con romanos y tartesios
y el grandioso paladar
de la gente de este pueblo.


Es fuente de vitaminas,
de minerales repleto,


excelente antioxidante,
alimento de alimentos.


Si tiene tantas virtudes
y es paladín de lo nuestro,
si nuestra salud conserva
y previene el sufrimiento,
merece nuestra gratitud
y también nuestro respeto.



Soy curioso y por lo tanto,
pregunto a los cuatro vientos:
si tanto nos beneficia,
¿Dónde está su monumento?



Autor:
José Luis Tirado Fernández
Artista y poeta: ¡Trianero! 


 
Tomates

      
Ajos

      
Pan y aceite

   
Pimientos
Vinagre de Jerez
*
Pepinos



Sal, agua, vinagre y aceite al gusto.

 * He escrito la receta con los colores de los ingredientes.

Brindemos con gazpacho bien fresquito, chin, chin, chin...  









Iré contestando cuando pueda... 
  




domingo, 7 de julio de 2019

** EL BAILE**



Por un tiempo, estaré y no, os veré o tardaré...se rompen las costumbres, una cosa es cierta, siempre costestaré a los que tengan a bien hacerlo, no sé cuándo, pero lo haré...mientras os dejo dos videos: uno muy veraniego, otro ¡Ojú, qué arte!

Buenas vacaciones a todos, tanto si se marchan o se queden.

Un abrazete.





Esta bailarina nació en 1945, ella tiene 74 años. El muchacho  que baila con ella es su nieto, ¿ Qué nota les pondrías?

miércoles, 3 de julio de 2019

SEVILLA Y SUS CINES DE VERANO



CINES DE VERANO... EN JUEVES





Mis recuerdos de los cines de verano de barrios  están en el almacén de la memoria. Fue una larga etapa frecuentados por familias enteras  de vecinos y que servían para mitigar el calor del interior de las viviendas, camino de ellos se charlaba...en la entrada había diversos puestecillos de chuches, higos chumbos, señora mayor con inmaculado delantal con su cestillo con almendras tostadas y altramuces muy fresquitos o peros en dulces, (manzanas pequeñas), algunas vendían moñas de jazmines...por lo general, nos rodeaban los aromas de la dama de noche, jazmines y rosales. Alrededor, viviendas con ventanas y balcones cuajaditos de macetas con sus alegres coloridos y fragancias. Para amenizar la espera del comienzo de la película, lo que estaba de moda en la radio: Jorge Sepúlveda, Antonio Molina, Conchita Piquer, Angelillo, Lola Flores, Paquita Rico, el gran Antonio Machín, Pasodobles, Chá, chá chás, el abanico de artistas era amplio, y lo repetían a la salida.





Este cine estaba en el célebre barrio de Triana y fuí con mis padres muchas veces. A la salida, cada grupo se marchaba tranquilamente, sin griterios, se respetaba el descanso de los demás. La gente tenían menos estudios pero predominaba más el sentido común.

En las cercanías del Cine Arrayán, (barrio de La Macarena), estaba  "la plasa", (el Mercado de Abastos en finolis, el más antiguo de la ciudad), con sus puestos de melones y sandías, mi madre llevaba una bolsa de tela, hecha por ella, la sacaba del bolso y llevaba el melón, (ya tenía "inventada" la ecología). Lo metía en unos de aquellos frigoríficos tan feítos de entonces, con los higos chumbos y estaban muy fresquitos. Otra costumbre muy arraigada era sacar: sillas, búcaro, y pipas de melón, (secadas al sol), o de girasol y a charlar hasta muy tarde, en la puerta de la vivienda o en la azotea, a tomar el fresquito, Entonces los chiquillos sí podían jugar en la calle...






De vez en cuando se veía pasar el tranvía con la jardinera, (ver  en la etiqueta: "Historia y Curiosidades de Sevilla", 27/06/2013), yo era un comino, pero aún los recuerdo. No existía el adelanto horario por entonces, por lo que cuando empezaba el NODO  y los trailers de películas para los dos días siguientes ya estaba el cielo oscuro y nuestros ojos iluminados para ver la proyección en la pantalla blanca, con algunas lagartijas correteando por ella...con lo que la chiquillería se divertían y apostando a una "ganadora". Cuando la pantalla era de lona y hacía mucho viento, las largartijas salían despedidas, y el revuelo estaba asegurado...y no os digo ná de cuando la lagartija  en medio de una peli de miedo se te caía encima...el grito se oía en Melilla, por lo menos, no ni ná, jeeeeeee...


Este era el Cine Pío XII, en la barriada del mismo nombre. 

En Sevilla era una tradición muy arraigada, no sé desde cuando, pero mis padres desde jovencitos iban. Fue una larga y entrañable etapa, una atracción muy popular. Había muchos cines, los precios eran bastante módicos. En su mejor época creo que rozaron unas 70 pantallas, había barrios que tenían hasta tres. Aquel inolvidable cine en blanco y negro, grandes cintas sobre una diversidad de argumentos: comedia, intriga, musicales, policiacas, miedo, de romanos, oeste y por supuesto, de folklore...también echaban en color.

Algunos disponían servicio de "Nevería", con sus mesitas, podías pedir unas tapitas frías: vasitos de gazpacho muy fresquito, tamates aliñados, almendritas, pincho de tortilla de patatas, queso... ummmm!  Estaba  en la parte de atrás, compartías tu bienestar con gente del barrio. Yo conocí los últimos coletazos de todo aquello. 

Recuerdos de muchos sevillanos que tengan más de cincuenta años de edad, les producirá una indecible melancolía, un revivir de momentos agradables de su propio pasado. Y a las nuevas generaciones les servirán para conocer mejor la sociedad en que nacieron, la época de sus abuelos y padres y la propia entraña de la eterna Sevilla...unos de los fines de este blog.











Esta semana nos conduce Juan Carlos que tuvo la gran idea de proponernos el tema. Gracias. Podréis conectar:

MÁS CINES DE BARRIO EN CASA DE JUAN CARLOS.





Imágenes:

Internet.





LA GRAMÁTICA



Que tomen nota algunos políticos sobre nuestra Gramatica...




lunes, 1 de julio de 2019

BIENVENIDO




A ver cómo te portas...




"Tá güeno", esto es vida, no ni ná