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sábado, 20 de enero de 2018

FOTOS ANTIGUAS: EL TIEMPO DETENIDO EN TU MIRADA





Sevilla tuvo 5 terremotos destructivos, desde que se tienen registros de ellos.

El que refleja la foto data del 1 de agosto de 1888, el segundo cimborrio de la Catedral de Sevilla se vino abajo, no fue grande, pero sí lo suficiente. El terremoto provocó la rotura del pilar, que arrastró a su vez cuatro arranques de bóvedas que descansaban sobre él y que provocó el hundimiento del crucero y la destrucción de parte del órgano, verja y parte del órgano.

ABC de Sevilla.



Tri@na en la Red.



Corral de Triana, ya  maltrecho y con carencias básicas de higiene. Eran bastante corrientes a principios del siglo XX, hasta bien entrado su primer tercio. Aquí vivió el gran torero, Juan Belmonte, conocido por el apelativo de "El Pasmo de Triana", pero nacido en la calle Feria, en La Macarena. 
  

Fotos y postales antiguas de sevilla.

Otra casa de vecinos trianera, en la calle Castilla, año 1920

El pasado de Sevilla.


Existieron unas farolas en las calles sevillanas que eran preciosas, unas joyas, no es que las cambiaran de sitio, sino que "desaparecieron"...


Foto: internet.

Foto históricamente curiosa. Aparece el genial pintor, Sorolla trabajando...


Fotos y postales antiguas de Sevilla.

Los corrales de vecinos pertenecen a una muy larga etapa de las viviendas, durante siglos en Sevilla, aquí aparece otro en 1960...




El patio era lugar compartido y se usaba para guisar, en una especie de alacenita con puertas, fuera de la habitación, para determinados juegos infantiles, lavaderos, lugar de trabajo del zapatero remendón, en un rincón, bajo la galaría que le servía de techo para los días de lluvias. En la medida en que se podía, solían tener las zonas comunes limpias, y era costumbre tener macetas en el centro del patio y también por las galerías. La Casera era la "guardiana" del corral, con mando en plaza. Contaba con uno o dos retretes, bueno, era un abujero en un poyete con una puerta, un cubo para echar agua después. La mayoría evacuaban en las habitaciones y después lo tiraban en el retrete...En la foto, una mujer lavando arrodillada en un lebrillo, escena muy cotidiana.

Había lavadoras eléctricas en los años 60, de la marca "BRÚ", la de ésta mujer es la marca "BRA", jeeeeeee...(Brazos).



Era muy usual que las familias pudientes se sentaran al fresco en el patio a charlar. También era el lugar favorito para que en  las tardes las muchachas hicieran sus primores, o se dedicaban a la lectura.


La sevillana, Estrellita Castro, alumna del maestro Realito, destacó en la copla, pero en el pasodoble fue insuperable. Gana un concurso que le abre las puestas del Teatro Novedades de Madrid. Se consagró muy jovencita, hizo varias películas, triunfó en su larga carrera artística. Cuando muere su compañero sentimental, Demetrio Corbi, se vio sumida en una profunda soledad. Su compañera y amiga, Marifé de Triana la apoyó y consoló todo lo que pudo. El gran Tico Medina escribió sus memorias. Murió en 1983.

Aquí la vemos cantando una saeta espontánea en la Plaza de S. Francisco, un Jueves Santo.

Decubriendo Sevilla.

¿Cuántos sevillanos recuerdan esto?



Formidable y elegante fachada de la Farmacia Central, del Dr. Espinar. En el interior una magnifica mesa y mobiliario de muy buen gusto. Se pudo reservar la fachada, ya que se dedicó posteriormente al comercio, pero la carencia de sensibilidad y protección de nuestro Patrimonio era usual por quien tenía esa responsabilidad y alta misión.


20 minutos.es

El sereno era el encargado de encender el alumbrado público al anochecer y apagarlo cuando estaba amanecido. Vigilaba las calles de alborotos, robos y abrían las puertas a vecinos que las llaves las habían olvidado o perdido. Solían anunciar las horas y las variaciones atmosféricas, durante muchos años fue un oficio emblemático, desaparecido en los barrios de nuestras ciudades a comienzo de los 60, del siglo XX.



Unas de las tradiciones más queridas entre los sevillanos es el día del Corpus Christi. 


Sevilla, finales del siglo XIX, era costumbre el uso del sombrero, especialmente iban tocados con gorra o sombreros los hombres. Las sombrillas las usaban mucho por las señoras. Observese que los bancos públicos eran de forja en la parte superior, con un bonito diseño.


Antaño apenas había paro. Eran muy diversos los oficios, pero se ganaba muy poco. 




Otros corrales de vecinos de antaño, desaparecidos.



Cuidado interior del convento de Sta Clara.
                                   
            
                                                                                                                                     


Edificio de la Telefónica, estilo regionalismo neobarroco local. Comienza en el 1926 por el arquitecto sevillano, Juan Talavera y Heredia. Finaliza en 1928.

La Telefónica.



Corpus, primer tercio del siglo XX. Paso de S.    Fernando, precedido por comisiones militares y por el Pendón de San Fernando, (esto no es chanza sevillana), que lo porta el Gobernador Militar, la imagen es de Pedro Roldán. Tras el paso, representaciones del Cuerpo Policiales, Cámaras, y Colegios Oficiales, Jefaturas diversas, Excelentísimo Ateneo, Reales Academias, Universidad, Cuerpos Consulares y otro (¡Ofú, qué de gente!).



Fototeca Municipal, Sevilla.

Sobre estas lineas, la Fábrica de la Sociedad Catalana para el alumbrado de gas, calle Arjona.

Esta joya la podéis admirar inmediatamente tras pasar la Puerta del Perdón, que también os llevará al Patio de Los Narajos, antes de entrar a la Catedral, tiene una fuente de gran interés, es gótica.

Caballero tocado con un canotier y correctamente vestido, debe tratarse de los años 20. Se cuidaba la indumentaria y se solía disfrutar de los paseos emblemáticos de la ciudad. Se cuidaba mucho tales lugares.

Finalizaremos este mini-reportaje de la historia de Sevilla en imágenes con unas fotos destacadas de la ciudad...






A ver a quien le apetece participar y añadir lo que sepais de las imágenes que están en esta entrada, aunque sea poco, sería interesante, también valen añadir lo que os sugieren, me gustaría.  Aquí encontramos en unas imágenes de gran valor histórico, los recuerdos que a muchos sevillanos y de los que se afincaron en nuestra ciudad, que tengan más de 50 años de edad, les producirá una indecible añoranza y aprendizaje de lo que no hay que permitir, y un revivir intenso de momentos agradables de su propio pasado. A muchos jóvenes les servirá para conocer mejor la sociedad en que han nacido, la época de sus abuelos y padres y la propia esencia de Sevilla, uno de los fines de este blog...


Nota:
A pie de foto, están dichas las fuentes de fotografías,
en las que no aparecen, es porque
dentro de la misma el autor puso, al cogerlas de 
internet, (las históricas), su nombre o blog y se ven
con claridad. El resto es de internet. El texto lo 
he elaborado yo, basado en datos históricos.

NOTA: 

Mi amigo, Manuel Sevilla, nos apunta en su comentario,  que en la penúltima foto, donde podemos ver al Cristo de la Caña, es un lugar de enterramiento, allí se encuentran los restos mortales del Cabildo D. Sebastián de Santa María, que costeó su sepultura. Si visitáis su blog, vais a flipar, os lo dejo:

http://postalesyfotosantiguasdesevilla,blogspot.com

jueves, 26 de noviembre de 2015

DE TRIANA AL POLÍGONO...




Comparto con todos vosotros unas vivencias de mi amigo, José Luis Tirado Fernández, sobre una época de la Sevilla que se nos fue y que es toda una joya, narrada desde el sentimiento y un concepto de vida que se tenía del convivir sanamente, hoy es muy diferente, pero que existió en Sevilla durante siglos. Espero que os guste tanto como a mí...

FOTO PERFIL
CORRAL DE TRIANA
CORRAL DE TRIANA
La casita donde yo habitaba
como era de polvito y arena
el vientecito se la llevaba
            Los que hemos nacido en la época justa para haber vivido los coletazos finales del arte de los corrales trianeros y a la vez haber podido comprobar la evolución de los trianeros llevados a habitar barriadas tan lejanas a Triana, somos testigos de toda una revolución, si bien no inherente al flamenco, si a la forma de vida y convivencia de la gente que abandonaron su barrio y fueron llevados a pequeñas casas o pisos, donde se alejaron de sus vecinos, considerados familia solidaria en momentos malos, y donde adquirieron, porqué no, una mejora de su calidad de vida en lo que respecta a habitabilidad, ya que aquellas habitaciones donde podían llegar a dormir tres generaciones a la vez, no eran el mejor sitio aunque se hallaran en el barrio más famoso del mundo, el de más arte, de más solera, con más buena gente, pero también con un índice superior de pobreza. En mi caso, con retretes comunes a los que mi abuela no me dejaba ir, porque había ratas como borricos. Me ponía en la sala un cubo con agua donde hacia mis necesidades y luego ella iba a vaciarlo. El pilón de agua, donde se hacían los fregados y se cogía agua, era el sitio donde estaba el único grifo de todo el corral. Los lavaderos también eran compartidos, y allí discutían las mujeres mientras hacían la colada, y donde también se solía escuchar algún cantecito, alguna copla, o una vueltecita por tangos.
            Estos apuntes de aquella vida, en casas donde se producían derrumbes o  caídas de tejas frecuentemente, y donde nacía una higuera por accidente en la cornisa de la azotea,  podrían hacerse extensivos también al barrio de San Julián, formidable núcleo de viviendas de familias humildes y que sufrió una transformación brutal en poco menos de diez años. Recuerdo Baturone y a su alrededor los grandes solares que habían dejado los derribos, que incluso fueron utilizados en mi niñez para ubicar un pequeño parque de atracciones, hasta que empezaron las obras que conformaron las calles Corinto y Aceituno tal como hoy podemos verlas. O a la Macarena y su arrabal, donde nacieron El Pinto, Carbonero o Vallejo, también cuajada de este tipo de viviendas, y, en general, toda Sevilla, San Bernardo, las puertas históricas, la Calzada, el centro, la Alameda…
            De allí, de sus casas, sacaron a tantos sevillanos que me resulta difícil entender cómo alguien nacido en esta urbe no tiene ningún familiar afectado por aquella diáspora. El término no es una cursilada, se trata de un inmenso movimiento de familias a las cuales llevaron a vivir a sitios muy distantes de donde habían nacido y crecido, donde habían amado y procreado, donde habían aprendido a cantar o a bailar, a tocar la guitarra, a recitar. Comenzó a mediados de los sesenta y su final vino a coincidir con la época de la reforma democrática; la muerte del dictador (1975), a la que curiosamente, y aunque no sea razonable ni ético justificar ese sistema de gobierno en el que se obliga a pensar de manera uniforme a todos los seres humanos, se puede anotar como tanto a su favor, la construcción de tantos y tantos pisos como se entregaron a trabajadores de bajos ingresos y poco -por tanto- poder adquisitivo, a los que se ofreció la posibilidad de adquirir una vivienda, pisos en su mayor parte, pagando módicas cantidades mensuales y haciendo un pago inicial de una entrada asequible.
            Mientras se construían aquellos pisos, todo el Polígono Norte, las Tres Mil, las nuevas zonas de San Pablo, etc., había que alojarles en algún sitio. Para ello se inventaron los “refugios”, lugares provisionales y fabricados a toda prisa, y que luego fueron destruidos y asolados. Sobre algunos se edificaron pisos de lujo, y en uno muy significativo que recuerdo, se levantó un ambulatorio, el de Maria Auxiliadora, que anteriormente había sido cochera de los tranvías de Sevilla, en cuyo viejo y vetusto edificio de ladrillo visto, y haciendo unas separaciones algunas veces con mantas entre las infraviviendas, se alojaron muchos sevillanos. También les llevaron a sitios como La Corchuela –yo viví allí-, también hoy asolado refugio para los desalojos por ruina o desahucios de aquellos entrañables patios de brocales y macetas, un lugar de casitas sencillas, con patio interior compartido con otros tres vecinos y con agua de pozo en los grifos, aunque el Ayuntamiento acarreaba a diario agua potable a unos depósitos situados en el centro del poblado, de donde se aprovisionaba las familias. Anterior y efímero, el refugio de “Los Merinales” acogió también a algunos habitantes de patios, cuya anécdota más significativa es que había sido un campo de concentración y lugar de dormitorios de los presos republicanos que construyeron el canal del bajo Guadalquivir, conocido entre nosotros por el “canal de los presos”. Recuerdo los barracones, divididos por tabiques que conformaban las viviendas, que se reducían a una sala y un dormitorio interior sin ventanas, con luz pero sin agua corriente, y la antigua capilla del campamento, junto a la fuente del agua, hoy también desaparecida, con una imagen de la Virgen.
CALLE DE LA CORCHUELA
CALLE DE LA CORCHUELA



http://eldiariodetriana.es






lunes, 16 de junio de 2014

* LOS CORRALES DE VECINOS VII *




Otra fiesta corralera muy celebrada era las bodas, que comenzaban el día de la toma de dichos. Previamente, el novio "había pedido la conversación", es decir, se había declarado a la novia y después de un cierto tiempo, solicitaba el permiso de los padres para sostener el noviazgo, y se les decían entoces que eran "novios formales", después de que los padres consetían. El novio era autorizado, con el fin de "pelar la pava" a entrar en la sala y hablar con la novia, siempre con alguién de la familia. A partir de aquél momento, la novia vivía sólo para el novio y viceversa, los primeros regalos consistían-igual que ahora-en los consabidos retratos; pero entonces-cosa que ahora no-,  la novia le regalaba al novio un rizo de sus cabellos, que se guardaba celosamente en un relicario o sortija. También se solían guardar una flor, una vez seca, se guardaban entre los efectos personales con todo amor.

Formalizadas las relaciones, se comenzaba a ahorrar, para, en su día "poner una sala", correspondía a la novia la cama matrimonial, colchón, y ropas de cama. Cuando se acordaba la fecha de la boda, el novio, a través de su familiar más inmediato, solía "pedir" a la novia. Hasta el momento ambas familias se consideraban desligadas de toda relación del noviazgo y hacían la -vista gorda-, sobre los novios; pero una vez pedida la novia-que la costumbre más arraígada prohíbia casarse en martes y  13-, las familias estrechaban relaciones y de común acuerdo se disponían a "andar los pasos para arreglar la boda". Apañado el papaleo, los novios "se tomaban de dichos",-se amonestaban-, etc. El enlace se efectuaba en las primeras horas de la mañana mayoritariamente, la ceremonia religiosa se celebraba después de las oraciones para dar tiempo a los preparativos. La fiesta organizada a continuación de la ceremonia religiosa, en casa de la novia, con las familias de los desposados, y respectivos amigos y no faltaban vecinas que se disputasen el vestir a la novia, el hacer la cama matrimonial que incluíam lazos y cintas. Eran muy apreciados los alfileres de la novia porque "traían suerte" y no digamos el ramo de novia o flores de él.
                                                                              
Sra con el hábito de Ntra Sra del Carmen
fue desapareciendo entre los 60-70. .



Carmen y el de Gran Poder, (vestido completo ellas y camisa en ellos, con los colores e insignias propias). También vestirse de luto por unos años o toda la vida, cortarse las trenzas, etc. No faltaban mujeres  que se pensaba dueñas de una gracia particular para curar determinadas enfermedades como los llamados entuertos y padregones. Estas señoras no tenían nada que ver con los curanderos, ellas se consideraban con una virtud sobrenatural. La crencia en su eficacia hay que vincularla a las supersticiones, frecuentes en aquellas calendas sobre la muerte. Por lo general se pensaba  que era una señal de mal agüero el aullido de un perro cerca de la casa del enfermo; también el grito de una lechuza revoloteando por los tejados; y se creía a pies juntillas que San Pascual Bailón, dando tres golpes en un mueble de la habitación, avisaba la muerte dentro del tercer día. Si los remedios caseros, ni las "facultades especiales" de determinadas mujeres, ni las promesas y rezos surtían efectos entonces se buscaba al sacerdote. La recepción por parte del enfermo de su Divina Majestad, significaba que estaba agonizando. Para el acto, se adornaba la sala, se invitaba,  a los parientes y allegados, se corría la voz por el corral y las vecinas por donde pasaría el Viático. Los vecinos del corral sacaban a las puertas de sus habitaciones mesas, sillas y bancos, sobre los que colocaban cuadros de santos, flores, en homenaje al Santísimo. Al morimundo se le administraba al mismo tiempo la Extrama Unción o Santos Oleos, (Santolios), en vox populis, y la Comunión. Cuando el enfermo fallecía, los vecinos decían "se le enfrió la boca" . Los parientes cercanos amortajaban al cadáver vistiéndolo con su mejor  traje. Si era un niño se le amortajaba con ropas blancas y cintas azules; si era una muchacha. con traje blanco y en su cabeza eran colocadas rosas blancas o azahares sujetos con un velo que le llegaba a los pies, se les juntaban las manos sobre el pecho poniéndole un crucifijo entre las manos. La noche del día de la defunción se le llamaba del velorio o velatorio, durante ella la familia del muerto era acompañada por los vecinos, turnándose, hasta la hora en que era conducido al cementerio... 





Basado enla obra:

"Los Corrales"

Morales Padrón.

domingo, 15 de junio de 2014

LOS CORRALES DE VECINOS, VIII




Jazmines, habitual el los patios del corral.
El ciclo cotidiano en el corral de vecinos hace una centuría era algo así: con el alba, con el canto de los gallos, en jaulas de caña, los vecinos se preparaban para el trabajo, todos, salvo excepciones. Eran albañiles, herreros, blanqueadores, zapatero remendón, planchadoras, limpiadoras, costureras, etc. Las actividades, por lo general, se desarrollaban fuera del corral por parte de los hombres, salvo el zapatero, y dentro del corral las mujeres: costureras, y las que tenía niños de mantillas, las demás, en casas como lavanderas, cocineras, limpiadoras...


No faltaban vecinos consagrados a la venta al por menor de: aceite, carbón, frutos secos, aguardiente...

Otros actuaban como vendedores ambulantes de palmitos, higos chumbos, pejereyes, Chochos, (Altramuces), camarones, aceitunas, búcaros,  (botijos en finolis). Siendo digno de destacar los pregones por lo ingenioso y con buen cante, frecuentemente, que despertaban el apetito a la gente aficionada a su mercancía.

El lavado se verificaba en las "pilas", (lebrillos de barro), con refregador de madera, alineados o barreños fuera o dentro de la "sala". El planchado se hacía dentro, con planchas calentadas con carbón. Los enseres corrientes: cama de matrimonio, un ropero, mesa 4 ó 6 sillas, cama-mueble, un velón y una palmatoria, unos elementales cacharros de cocina, cubiertos platos y vasos, un baúl que hacía de asiento también, y el canasto de ropas sucias, un almanaque con santo, fotos de boda o comunión en las paredes y la escoba y recogedor, tras la puerta. A veces, la "sala" tenía un "soberao", especie de doble techo más o menos bajo, de usos diversos, (entre los que cabía poner un colchón y dormir los cachavales, a un mini-trastero), y así descongestionaban el espacio de más uso.

Por aquellas calendas, era frecuente el analfabetismo, no era raro que el zapatero remendón supiese leer, era el "hombre de letras" de la época, un tipo curioso hasta no hace mucho. Acostumbraba a leer las cartas de los novios que estaban haciendo el Servicio Militar en otras ciudades a las jovencitas, de los hijos emigrados a otros lugares, los impresos oficiales para desentrañar su contenido, el hombre actuaba como lector y "escribidor" sobre los temas más diversos destinados a: el alcalde, parroquia, dueño del corral, ofrecimiento para trabajar, etc.

A las 10 de la mañana, ya todo el mundo estaban en sus puestos, fuera o dentro. Los chiquillos dando guerra a las madres, los muchachitos, que por su edad estaban exentos de oficio, se dedicaban a jugar: al toro, (frecuente por entonces), a la pelota, otros organizaban las tremendas "pedreas", (ya lo recogimos en este blog "RECUERDOS: LOS JUEGOS INFANTILES, I"-con fecha; 15 de abril 2013- Etiquetas: "Hª y Curiosidades de Sevilla" "Curiosidades" y "Temas Sevillanos",  no tienen desperdicio, créanme. Algunos iban a la "Miga", es decir, una especie de escuelita, donde una vecina con ciertos conocimientos básicos se prestaba para enseñarles las primeras letras y números, y los tenía "recogios" de la calle, mientras sus madres trabajaban fuera, a cambio  de unos reales al mes, también era costumbre en pueblecitos andaluces, los que por su edad no iban al colegio ni trabajaban.

Las mujeres se consagraban a la casa, ir a la "plasa", hacer la comida, lavar, planchar...¿Qué se comía hace un siglo?  Reunidos a la mesa se degustaban: sopas, potajes de legumbres, guisos de patatas, (a veces, "viudas"), gazpacho en verano y algunas ensaladas, era frecuente ir al freidor por "pescaíto" frito y tomarlo con una cerveza en un bar cercano al fresquito. ¿quién se ponía a freir con la "caló que asía en Sevilla pá sená"? frutas, a veces, del "tiempo" y puchero en invierno, no siempre con "tó lo avío". (En la postguerra fue horrible, especialmente, el año 1940, que pasó a la Historia como: "El año del Hambre").

La carne no frecuentaba las cocinitas aquellas. El jornal medio de entonces era de ocho reales; de la cantidad se apartaba un real para el alquiler, medio real para el alumbrado, así como para el tabaco, dos para el pan, una perra gorda para carbón, lo demás quedaba para ir "juntando" para vestir y calzar, y para el teatro, ver los toros  o CaFé Cantante. Claro que había que añadir al sueldo del cabeza de familia lo que ganaba la mujer y algunos hijos como mozo de almacén, oficiales, etc. Con este dinerito subsistía una familia de entonces, por supuesto, estrechamente, en todos los aspectos, pero bien.

Después, el obrero, por lo general cansado, se acostaba y su mujer, aguantando al sueño que le vencía, quedaba cosiendo o remendando los trapos. La juventud pasaba casi siempre las primeras horas del atadecer diálogando o "pelando la pava". Raro era el corral que no tenía un "animador" nocturno que se dedicaba a visitar las tabernas, llegando tarde y originando el natural alboroto.

No todo eran limitaciones y dificultades; en el corral también se daban horas de alegría y fiestas colectivas o familiares, representadas en las populares Cruces de Mayo, bautizos, bodas, etc. 

Los bautizos y matrimonios eran motivos de grandes fiestas hace 100 años y también ahora, pero se viven de otra manera, aquellas eran mucho más familiar, modestas y todos se volcaban. En el siglo pasado al nacer una criatura todos los vecinos solemnizaban el suceso, considerándose como invitados a la ceremonia religiosa y a la fiesta posterior. En la organización de todo la figura de la madrina y padrino eran las que destacaban. Nada se hacía sin el visto bueno de la madrina, es decir, de la comadre, (término de uso corriente entre vecinos que se aprecian), muy sevillano el apelativo, especialmente trianero. Las demás vecinas escamondaban el suelo, preparaban las sábanas más blancas y la colcha más bonita, llenaban a la parturienta de cuidados solícitos, de medicinas, caldos con "tó lo avíos", chocolate, sardinas ("que daba mucha leche"). El padrino, organizaba la fiesta con la madrina y era al que le correspondía pagar todos los gastos del bautizo y obsequiar a los invitados, y era costumbre hacerle un regalo a la madre y a la criatura. Al anochecer daba comienzo la celebración, participando todos los parientes y vecinos del corral, ya que viviendo en la misma casa y con buena convivencia se consideraban parte de la familia, era la costumbre. A la iglesia iban algunos parientes, los padrinos con la criatura, la madre se quedaba en casa, acompañada de su madre, y otras vecinas. Al salir de la iglesia el padrino estaba obligado a "echar el pelón", es decir, a arrojar a la chiquillería algunos cuartos y ochavos que los chavalitos se disputaban con ahínco y gran jolg0rio. Al regrasar al corral, la madrina, con el crío en brazos y seguida por vecinas se acercaba a la cama donde estaba la madre  y presentándole al recién bautizado le decía: -"Comadre, aquí tiene Vd. a su hijo, me lo entregó moro y se lo devuelvo cristiano"-.


 ¿A cuántos seguidores le he refrescado la memoria?

Especialmente dedicado a los que cumplieron los cuarenta en adelante...


Continuará.


Datos históricos basados en:

"Los Corrales "

Fco Morales Padrón.  
  

 


lunes, 12 de mayo de 2014

LOS CORRALES DE VECINOS, V





                                                                                       



...¡ No como esos propietarios que "olvidando" todo género de consideraciones, al amparo de la ley, por supuesto, plantan en la del Rey a los que no les abonan el alquiles en el primero del mes siguiente al adeudado!

La verdad sea dicha, el vecino de buena vida y costumbres, se esfuerza en ser buen cumplidor de esta obligación, acudiendo, si fuera necesario al obligado prestamista de todo corral, a la ditera que habitaba en la misma casa y sabe aprovecharse a las mil maravillas de las necesidades ajenas. la ditera, el Monte de Piedad y otras casas de empeños son los refugios del trabajador cuando está parado o en un gasto extraordinario.

La casa de préstamos tiene con qué pagarse si cumplido el plazo no le satisfacen el préstamos y los intereses: vende la prenda en pública subasta. La ditera sólo tiene a su favor la buena fe de aquel a quien da la dita.

La casera es la representación de la autoridad, de puertas para dentro. No sólo impone a todos los vecinos la ley y les recuerda su cumplimiento; también les exhorta, aconseja y amonesta, y pronunciando estas significativas palabras: "en mi casa no quiero escándalos", se cree autorizada para poner de vuelta y media a los alborotadores. Se mezcla en todas las conversaciones, porque para  ella nada debe de ser secreto, ni tan siquiera los asuntos íntimos de la familia. Con aires de mandona, como dicen las vecinas, lleva la voz cantantte en lavadero y en el patio, donde en las tardes de primavera y en las noches de verano se sientan las mujeres a tomar el fresco y a contarse sus cosillas, las muchachas, a pelar la pava y los críos a jugar...Muchas con su moña de jazmines en el pelo, y el búcaro al lado para beber el agua fresquita ¡Qué tiempos aquellos!                           
Moña de jazmines, de uso habitual durante muchos años.


Un tipo de conversación frecuente en los patios por aquellas calendas era algo como:

-" Señá Antonia: I'cho a usté que no ech`usté e  lagua susia ar patio" . La reprendida mira altaneramente a la casera y hace un gesto, como diciendo: -Bueno, y qué? La casera, que no se chupa el dedo, comprende la significación del gesto y con las de Caín, porque suele tener malas pulgas, añade:
-"Es que se lo tengo dicho `icho a usté ¡yo! ...¡yo!
La infractora se atufa y da rienda a la-sin-hueso, (lengua):
-"Güeno, pos sa me orvió. La cosa no é pá tanto"- y haciendo aspavientos-"¡yo!...¡yo!...¿y quien é usté? ¡yo!...¡yo!....También yo soy yo, ¿y qué? er demonio `é de mujé, que paese que se va a tragá a una!

La casera echa un basilisco, replica:
-"¿Qué quién soy yo?  Qué grasia...Yo soy la casera, ¿
lo oye usté? ¡la casera Y mando en el corral...


Era un concepto de vida, un comportamiento y unas leyes muy asumidas por la mayoría de la gente.

Todo esto les puede ser muy novedoso y llamará la atención a los más jóvenes, auque puede que de oídas le "suene" algo, pero es curioso como era lo cotidiano en aquellos corrales que vivieron nuestros mayores...


Continuará.


Basado en: 

"Los Corrales de Vecinos"

D. Luis Montoto.



domingo, 11 de mayo de 2014

LOS CORRALES DE VECINOS, IV

Aquí creció  el genial Manolo "El Caracol", Corral de Los Chícharos, calle Lumbreras, al ladito de la Alameda, él nació en el Corral del Fraile. Foto tomada en 1978.




                     
         

ASÍ SE VIVÍA ANTAÑO EN SEVILLA EN LOS CORRALES

Un trabajo de D. Luis Montoto, bajo el título de Costumbres Populares Andaluzas: "Corral de Vecinos", de la Revista "Folklore", dice interesantes noticias y agudas observaciones,  cuenta como iban desapareciendo los entrañables corrales. ¡Cuanto mejor hubiera sido el reparar y reformar a fin que no se perdiese un tipo de vivienda y costumbres que imprimia carácter a través de los siglos! Perdiéndose buena parte de identidad. Eso sí, precisaban, con la evolución de los tiempos, mejoras sustanciales higiénicas, pero es lametable  que la codicia de la especulación y la desidia y escasa sensibilidad de determinados colectivos políticos desmoronasen estos legados y costumbres de barrios enteros...
 Especialmente está enfocado para las personas que  por su edad no han conocido esta larga época de Sevilla...

             COSTUMBRES POPULARES ANDALUZAS
CAP, 1º:



El corral de vecinos en Andalucía es lo más representativo de la vivienda del trabajador, y dentro de ellas tienes sus escalas:

EL COTARRO:  es el lugar de una casa en donde, por cantidad insignifiante, (dos cuartos es el precio corriente), pasan la noche, los mendigos transeúntes y los desgraciados que están fuera de la ley y huyen de la Justicia. El dueño del local sólo facilita suelo,  techo y un trozo de estera de esparto.

La condición de los durmientes da ocasión a frecuentes alborotos: de ahí es el origen del popular dicho:  "se alborotó el cotarro".

CASA DE DORMIR: se diferencia del cotarro en que en ella cada persona disfruta de una habitación. Incluye una cama, y una palmatoria con una vela, algunas con luz, son más caras.

CASA DE VECINOS: es el corral de los trabajadores que en su respectivos oficios, arte o indutria obtenian mayores redimientos.  El vecino disfruta, por lo general, de más de una habitación.

PARTIDO DE CASA: las casas por partidos en Andalucía son construciones más modernas, muy especialmente en Sevilla, que no las conoce sino desde hará unas décadas a la fecha. Su nombre exime de toda explicación. La habitan familias de la llamada clase media, las que no pudieron pagar el alquiler de toda una
casa, se contentan con vivir más independiente y cómodos que lo harían en  una casa de vecinos.

CASA: es el edificio completo. Encontramos un cierto "postín". La vida en ella es aislada.

PALACIO: es la vivienda del potentado o noble.

Después de todo, como dijo un filósofo-"La casa no es sino la última determinación del vestido, y cada hombre se viste como quien es, sin que contradiga este aserto el dicho popular: "El hábito no hace al monge".

 CAP, 2º 

 EL CORRAL DE VECINOS: es de ordinario un edificio de construcción antiquísima, que revela  a la legua el haber sido, allá corriendo los siglos, una casa solariega de un noble venido a menos y por cuatro cuartos la malbarató para retocar los cuarteles de su enmohecido escudo, Un patio más o menos grande, en cuyo centro se alza una fuente o pozo, que estaban al servicio de los vecinos, los cuales utilizaban sus aguas para todos los usos de la vida, siempre y cuando lo permitieran las cañerías y las lluvias; cuatro corredores que suscriben el cuadrado del patio, y en ellos tantas puertas como habitaciones-sala-componen la planta baja, amén de un mezquino ricón destinado a depósito de inmundicias, y de un patio mucho más pequeño-patinillo-dedicado a lavaderos, (se lavaba a manos). 

Cada familia, habitaba una sala, frecuentemente estaba dividida en dos compartimentos, sin perder por esto su denominación. 

El alquiler varía según su capacidad. Los tipos ordinarios de alquileres fluctúan entre veinte y sesenta reales al mes. El trabajador que puede pagar más de dos reales por una sala prefiere, a vivir en el corral, habitar una casa de vecinos.

De la recaudación de los alquileres están en cargados el  casero y la casera, personas de toda confianza del propietario del corral, las cuales por este servicio, y otros disfrutaban de una sala gratis.

La casera-porque de ordinario es una mujer-se entiende con los vecinos, no sólo sobre los alquileres, sino que también para dirimir las disensiones que entre aquéllos ocurren frecuentemente; recordarles sus deberes con relación a la colectividad y hacer efectivas las multas en que ocurren por falta de cumplimiento de los mismos.

 El habitante del corral no acata otra autoridad de puertas adentro, y para lo que vulgarmente es llamado el manejo de la casa, que la autoridad de la casera. Esta, a su vez, rinde periódicamente cuentas al dueño, quien la estimula para que cuide de que ningún vecino se atrase en el pago. La forma en que éste se hace varía según la condición del inquilino y su mayor o menor prudencia. Unos pagan al día, otros por meses vencidos y los más como y cuando pueden hacerlo.

La casera suele ser tolerante con el vecino moroso, pues conoce cuánta razón entraña esta coplilla: 

Señora casera.
dice el inquilino,
por un mes de casa 
no se echa a un vecino....



¿A cuántos de mis seguidores le he traido un montón de recuerdos?


Continuará.




Basado en:

"Los Corrales de Vecinos".

Luis Montoto.