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martes, 31 de marzo de 2020

LO QUE SOMOS








Ya no soy un mozo,
Que soy un anciano,
Lleno de vivencias
De este mundo enano.

Por eso me tomo,  
Licencia de sabio,
Y hablo para todos
En lenguaje claro.

Porque hay que saber,
Lo que es necesario,
Para no caer
En torpes desgarros.

Pues no somos dioses,
Solo unos humanos,
Llenos de defectos
Y de vicios caros.

Que ante una ventisca,
Nos desconcertamos,
Y ante una tormenta,
Bajo cama encontramos.

Con viento de popa,
Todos nos llenamos,
De infantiles risas
Y de orgullos vanos.

Cuando el viento rola,
Y el cielo está pardo,
El cuerpo se arruga
Y tiemblan las manos.

En estos días de virus,
Tan inesperados, 
Han puesto en su sitio
Los miedos tapados.

Nos creíamos dioses,
Porque en nuestras manos
Teníamos todos
Botones y mandos.

Y mil artilugios,
Nada necesarios,
Que nos distraían
Nuestro quehacer diario.

Pero de repente,
Un ser vivo enano,
Con muy malas artes
Nos tiró del asno.

Y de las grandes urbes,
Solas se han quedado,
Por falta de gentes
Que se han confinado.

Y somos tan torpes,
Que no hemos pensado,
Que no hemos pensado,
Que somos finitos
Y muy poco sabios.

Cuando esto concluya, 
Muerto el bicho malo,
 ¿Habremos  caido
Del nido dorado?



                               
      
      Gabriel Muñiz   

    
 Gabriel es un magnifico poeta, amigo de Concha, que sabedora que en este blog la poesía es muy requerida, tengo el gustazo de presentarlo a todos vosotros.

¡Bienvenido! 



Imagen: 

https//pinturasadesousa.blogspot.com







Nota:  por lo general, al no ser una entrada propia, será el autor el que les conteste. Salvo unas excepciones que he hecho.






  
   

martes, 30 de octubre de 2018

TAPIÑAR II




Hola a todos. Os dedico la entrada a los muchos  entusiastas de nuestro sabrosísimo gazpacho. Es creación de un buen amigo mío y me parece ideal como broche a la anterior entrada de ayer...


APOLOGÍA DEL GAZPACHO
¿Quién puede encontrar la exacta
razón de su cumplimiento?
Unos dicen que cebolla,
sin ningún miramiento
lo cuelgan en internet
como básico elemento.
Las páginas consultadas
en un noventa por ciento,
la citan como esencial
factor de su condimento.
Pero Sevilla, señores, 
sirvame como argumento, 
la cebolla es sólo causa
de lágrimas y sufrimiento.
Y digo desde las mismas
entretelas del invento
que tengo colmado el gusto
cuando al crearlo me he puesto.
Cebolla, para el potaje,
para los guisos selectos,
para atún, la ensalada,
para los refritos, pero...
¿Cebolla para el Gazpacho?
¿De dónde surgió el yerro?
que se vaya a tomar viento
y sigamos la razón
que desenrede este enturto.
Así que amigos, sigamos,
otro problema resuelto.
Este protocolo empieza
si mezclamos en un cuenco:
pan, pero de masa dura
y agua del Ayuntamiento,
hasta que tomen volumen
y hasta doblen su peso,
poniéndonos a otro caso
cuando lo tengamos hecho.
Rojos tomates redondos
en verano tomaremos,
y si son de Los Palacios
gran satisfacción tendremos,
más abremos de cambiarlos
si lo hacemos en invierno
por los de fuera, 
si no queda otro remedio.
También podemos usar
tomates de invernadero, 
pero jamás de lata,
que son frutos cuarteleros
y que tienen sabor distinto
de como saben los frescos.
Y mientras se ablandan el pan
ponemos en un mortero
con un chorrito de aceite,
ajos, pepino y pimiento,
o la batidora eléctrica
si mortero no tenemos, 
y aceite de oliva, claro,
y vinagre, por supuesto, 
y la sal en su medida,
sin caer en el exceso.
Añadiendo los tomates
ajustamos el concepto
si le añadimos el agua
y lo vamos resolviendo.
La delicia de esta tierra,
de este manjar sin secretos,
que entroncan su tradición
con romanos y tartesios
y el grandioso paladar
de la gente de este pueblo.

Es fuente de vitaminas,
de minerales repleto,

excelente antioxidante,
alimento de alimentos.

Si tiene tantas virtudes
y es paladín de lo nuestro,
si nuestra salud conserva
y previene el sufrimiento,
merece nuestra gratitud
y también nuestro respeto.

Soy curioso y por lo tanto,
pregunto a los cuatro vientos:
si tanto nos beneficia,
¿Dónde está su monumento?





Autor:
José Luis Tirado Fernández
Artista y poeta: ¡Trianero!