lunes, 14 de enero de 2013
sábado, 12 de enero de 2013
RECUPERANDO LA MEMORIA DE SEVILLA: PAPELERÍA FERRER, V
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| FRANCISCO FERRER |
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| FACHADA DE LA CÉLEBRE PAPELERÍA. |
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| INTERIOR DE LA PAPELERÍA |
PAPELERÍA FERRER,
O CÓMO ENAMORÓ SEVILLA
A UN MATRIMONIO CATALÁN QUE IBA A EMBARCARSE:
Una saga catalana, del más puro estilo literario, fue el origen de Papelería Ferrer, el más antiguo comercio de la calle Sierpes de Sevilla. Corría el lejano año de 1856 cuando D. José Ferrer Poch y su esposa, Dª Josefina Vidal Boniquet, hicieron escala en Sevilla camino de Cádiz, donde pensaban embarcarse rumbo a la Argentina. Tenían los billetes comprados. Pero se quedaron atrapados por Sevilla. Su nieto, Manuel Ferrer González, aún miraba al vacío preguntándose el porqué de aquella repentina decisión, que les da la razón a los abogados del embrujo sevillano.
Los ribetes novelesco de esta bonita historia saltan a la vista. El fundador de Casa Ferrer había contraído matrimonio en Barcelona con la hija de un fabricante de papel, y a partir de dicho momento se había quedado convertido en encargado de la fábrica de su suegro. Pero, por las razones que fuere, el matrimonio optó en su momento por marchar a la Argentina a hacer fortuna con los conocimientos en artes gráficas que habían adquirido en Cataluña. Tenían que pasar por Sevilla para tomar el barco para Cádiz. Y entonces surgió el "duende", porqque tuvo que tratarse de eso, habida cuenta que no conocían a nadie en la ciudad, ni habían estado antes en ella. Ni cortos ni perezosos, compraron el mismo inmueble que durante siglos fuera Casa Ferrer, en la calle Sierpes, todavía empedrada para que transitaran las bestias de carga. En seguida pidieron papel a la fábria de la que procedían y se dedicaron a venderlo como detallistas, y a elaborar su propia tinta. Aún hoy se conserva, en una carpeta que guarda celosamente Manuel Ferrer, un viejo y amarillento papel en el que se recoge curiosamente la receta para conseguir la "tinta de la Reina":-"Para diez litros de agua, doscientos gramos exacto de extracto de campeche y cien gramos de alcalu volátil. Se pone a la candela hasta que esté disuelto-".
Ferrer fue una institución. Frecuentemente, varaban por allí personas mayores que no iban a comprar nada, sino a adquirir un trozzo del tiempo añorado, a recordar. No en vano, por entre sus desvalijadas estanterías se vió en su tiempo a personajes como los hermanos Álvarez Quintero, que allí se surtían de plumas y de papel donde estamparon sus muchas obras, o un Gonzalo Bilbao que compraba lienzo y pinturas, y al que -según el libro de cuentas- fue servido en 1887 el lienzo en el que el gran pintor dejara plamada su soberbia visión de Las Cigarreras. (Esto no todos lo conocen).
En el primer callejero que se hizo en Sevilla, el Zarzuela, fechado en mil ochocientos y tantos, ya aparecía Papelería Ferrer. Era la época en que también se asomaba por allí el prestigioso escultor sevillano, Antonio Susillo, en que abocetara en un pliego de papel comprado allí su célebre Cristo de Las Mieles. Así como estampas del Gran Poder y la de la Esperanza Macarena que repartía la genial Carmen Amaya durante sus giras las había escogido sobre estos mostradores.
Como correspondencia al talante de los empresarios, el negocio empezó muy bien, y siempre se sostuvo en niveles más que aceptables. El primer balance del que se tiene constancia, es enero de 1869, arroja un volumen de entradas de 48.427 reales de vellón, y unos gastos de 28.627 reales. Pero el más valioso patrimonio del comercio, cuyos propietarios siempre han vivido en el mismo edificio, es el inmaterial. El gran médico liberal D. antonio González Meneses, (fallecido hace años), paraba diariamente en la Papelería Ferrer a charlar. En la trastienda se reunían en una tertulia en torno a una botella de ron cubano, mientras se apalabran transacciones comerciales con la ruta de América y se pasaban las monedas de oro para ver el lastre. Los capitanes de barcos catalanes peregrinaban a Ferrer antes y después de sus viajes, una vez atracada la nave en el Muelle de la Sal.
Los dueños de Ferrer llegaron a reunir una interesante colección de fotografías de artistas célebres dedicadas, hasta que el padre del genial cantaor El Caracol se encaprichó con ellas un día que las vió sobre el mostrador. Aquel mozo de estoques del Gallo moría con las imágenes de sus ídolos. La tienda ha conocido alumbrado de velones, de gas y eléctrico, así como como aquello de -"¡Agua va!"-de cuando sólo se tenía un pozo negro para atender a las necesidades higiénicas.
Nacido en la misma casa, Manuel Ferrer recuerda los años del Pasaje Eritaña, de Casa Covián y de la plaza de la Campana, mucho más pequeña que la actual, donde se encontraba el teatro Novedades, verdadero templo del Arte Flamenco, la calle de La Plata-en las que abrías los brazos y tocabas todas sus paredes- hasta que se produjo el ensanche que dió lugar a la calle Laraña-, y el bar Las Campanillas, donde un café de maquinilla costaba quince céntimos. También sonríe al hablar de una calle Sierpes en la que abría sus puertas "Guantes Gely" o la tortería Castañeda, en la esquina con La Campana, o la librería Navarro, después Pascual Lázaro. La lista de evocaciones se prolonga: platería Meneses, Kursaal Internacional, agraz (uva agría) Dolorcita...venían los panaderos de Alcalá-dice Manuel Ferrer mientras parece verlos-, y las carretas de recogida de las basuras tiradas por bueyes, y los hortealnos, y hasta rebaños de cabras he visto por la calle Sierpes, para vender a las mujeres la leche recién ordeñada. Era cuando se trabajaba de ocho de la mañana a doce de la noche, festivos inclusive, hasta que Primo de Rivera estableció el horario comercial.
En carvaval-apunta Ferrer-los casinos cerraban a las cuatro de la mañana. ¡Anda que no he llevado yo de chico cajones de papelillos y serpentinas al Kursaal! Después -mucho después- vendría la reforma de la fachada que se produjo en 1952. por aquel entonces era asiduo de Ferrer, el gran Antonio Machín, que escribía sus inolvidables canciones sobre papel salido del almacén allí enclavado. "-De futuro, lo que Dios quiera-"cuenta Manuel Ferrer-"todo tiene su fin a lo largo del tiempo, pero mientras se pueda aguantar...-"
Perdió sus valiosos y voluminosos archivos cuando los trasladó a un local de la calle Almojarifazgo, pero no ha extraviado pinceladas del ayer como la venta de papel de barba, o oblea (pasta de papel redondo que se pegaba a modo de lacre), o plumas de ave, o papel en rama (para embalaje), o aquellas cápsulas de porcelana con tiza en polvo que se usaba como papel secante, o la célebre pizarra con su pizarrín para escolares, la plumas para los tinteros de "lanza", "corona", "hacha..." artículos todos ellos y que algunos hemos conocido de niños que duermen el sueño de los justos y a los que la pátina del tiempo revaloriza en manos de anticuarios o amantes de colecciones. Paradojas de la Historia, cuyo tapiz está elaborado con hilos de los Ferrer que guarda primorosas huellas de la Sevilla que se nos fue...
CORO NAVIDEÑO: *NUEVO SÁBADO CLUB*
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| CORO NAVIDEÑO: "NUEVO SÁBADO CLUB" |
Recientemente, en la pasada Navidad, el Coro "Nuevo Sábado club", bajo la dirección del polifacético José Luis Tirado, ha sido merecidamente premiado en la Facultad de Ciencias de la Educación de Sevilla.
Por su interés social, ofrezco a mis seguidores compartir tan buena y destacada noticia. Así como desde mi modesto blog, felicitarles a ellos y sumarme a la alegría de todos...con el deseo que sean por muchos años más.
Un abrazo, chavales.
Mari Carmen.
miércoles, 9 de enero de 2013
* LA PUÑETERA *
CURIOSIDADES
¿SABÍAS QUE....?
PONER LA MANO EN EL FUEGO:
* La procedencia de este dicho, que se utiliza para manifestar el respaldo total de alguién o algo, se rremonta a la época en la que se practicaba el llamado -juicio de Dios-. También conocida como Ordalia, esta era una institución jurídica que determinaba, atendiendo a supuestos mandatos divinos, a inocencia o cometer pecado. Esta costumbre pagana se ejecutaba de formas muy diversas. No obstante, casi todas constituían en pruebas de fuego (sujetar hierros candentes, introducir las manos en la lumbre), si la persona salía de la prueba con pocas quemaduras, significaba que Dios la consideraba inocente y por tanto, no tenía que recibir ningún castigo.
("¡Cómo me alegro de no haber nacido en aquella época!").
A PIES JUNTILLAS: se usa esta expresión para afirmar que se cree en algo o alguién firmenente.
A PIES JUNTILLAS: se usa esta expresión para afirmar que se cree en algo o alguién firmenente.
PONER PIES EN POLVOROSA:
* Utilizada para decir que alguién se ha escapado con precipitación. Según algunos, la frase previene de la nube de polvo que se formaban en los caminos antiguos cuando alguién pasaba por ellos muy rápidamente. Otros, dicen que fundan el dicho en el modo de hablar de los gitanos, en cuya jerga la palabra-polvorosa- significa calle-.
PONERSE LAS BOTAS:
* Se dice para manifestar lo excelente de un negocio o comida. En la antiguedad los pobres iban descalzos o con alpargatas, mientras los ricos, llevaban botas, entre otras razones, para montar a caballo. De aquí que el hecho de "ponerse las botas" se relacionase con algo bueno y provechoso.
QUEDARSE SIN BLANCA:
* La blanca era una moneda castellana de plata, que se acuñó por primera vez en tiempos de Pedro I, (1334-1369).
SALVARSE POR LOS PELOS:
* Antiguamente muchos marineros no sabían nadar. Era costumbre que se dejaran el pelo largo, para que si caían a la mar, los agarraran "por los pelos" para salvarlos...
Recopilado.
martes, 8 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
MUJERES EN LA HISTORIA, 5
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Margarita Salas: Canero, (Asturias), nació el 30 de noviembre de 1938.
Dra y Profesora de Bioquímica.
CURRÍCULUM VITAE:
Discípula del Premio Nobel español, Severo Ochoa, con quien trabajó intensamente en EE.UU.
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| INVESTIGANDO |
Margarita Salas es una figura destacada y clave universal de la Bioquímica y la Biología molecular española. Con ayuda de su marido, el prestigioso investigador Eladio Viñuela, puso en marcha un laboratorio en el que ambos compartieron trabajo durante muchos años. En la actualidad es investigadora Ad Honorem en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, organismo que dirigió brillantemente hasta 1994 y donde fue responsable de un estudio del virus bacteriano FI-29, en el que halló en 1970 una proteína unida a los extremos del DNA que sirve para la replicación de virus como la poliomelitis, la fiebre aftosa, el adenovirus de la hepatitis B. Entre otras muchas distinciones, ha recibido el prestigioso Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal, el de Valores Humanos Vocento y fue nombrada Investigadora Europea por la Unesco. Es miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Física y Naturales, así como de la Real Academia Española, siendo reconocida como Académica de la Lengua.
Como podemos observar, esta gran investigadora es una mujer destacadísima, hecho que se debe al esfuerzo, dedicación y enorme capacidad de trabajo. Prueba de ello es que obtuvo una nota de sobresaliente en su Licenciatura de C. Químicas y esta misma nota fue la que consiguió tres años después cuando se doctoró en Ciencias. Gran parte de sus conocimientos la obtuvo en la Universidad Complutense de Madrid. En este mismo lugar fue donde conoció al célebre Severo Ochoa, un gran maestro para ella.
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| INVESTIDURA DE HONORIS CAUSA |
En unas jornadas sobre "Mujer y Ciencia" habló sobre la mujer científica en la actualidad y reconoció los grandes avances que las mujeres están logrando. Una curiosodad: en la Fundación Severo Ochoa hay más mujeres que hombres desarrollando sus tesis doctoral. Además comentó que la investigación no da resultados a corto plazo, pero si no invertimos ahora, dentro de cinco años no tendremos nada. Hay que invertir a pesar de la crisis porque darán sus frutos, avances y prestigio a España, sobre todo, que no se pierda lo mucho conseguido...es la mejor inversión presente y futura.
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FRASES SUYAS:
"Moriré con la bata puesta"
"Los mejores estudiantes ya no buscan su futuro en la investigación: no pueden"
"Es lamentable el machismo que aún existe en la Ciencia, pero hemos avanzado también en eso"...
jueves, 3 de enero de 2013
LOS ESTUPENDOS 50 AÑOS

*LOS ESTUPENDOS 50 AÑOS*
Rebasé los 50, pero no duele. Para mí fue una sensación agradable. He progresado en ciertas cosas a través de los años: Ha sido un gran sosiego y un fuerte acicate para ilusionarme por mi futuro. He reflexionado y aprendido que, frecuentemente, las personas en apariencia integras y bondadosas son las que asestan los golpes bajos más taimados . Como resultado es que la vida nos depara extraordinarias sorpresas. Las vilezas ya no me hacen humedecer mis ojos. Sólo un gesto amable, una sonrisa abierta, un simple "-gracias"-, me produce buena sensación...¡Gracias a los años vividos!
No he tenido la sensación haber tenido días desperdiciados hasta ahora, pero algunos sí he creído que podría haberlo aprovechado mejor.
Si alguna vez me llegara una importante enfermedad, me defendería peleandome con ella. Eso es una razón más para sacarle jugo al "aquí" y al "ahora" ¡Faltaría más! Opino que los 50 es una edad estupenda. Afortunadamente, los adelantos sociales; oportunidades diversas, y las perspectivas de logros, tener hoy el medio siglo, resulta más fácil que tener 40, hace un par de décadas. Las dudas y las preocupaciones al cumplir el quincuagésimo cumples es, en parte, un mito.
Vamos a ver: ¿Que los hijos se van del hogar? Sí, naturalmente, pero en vez de una tristeza lo enfoco como un triunfo; la prueba de que los padres les dimos suficiente cariño y se les infundió la preparación y la necesaria confianza en sí mismos para que ellos enfoquen su propia vida: -"Hijo, podemos ayudarte a construir tu futuro, pero no tu vida-" Ellos tienen que vivir la suya, pero saben que cuentan con nosotros cuando lo necesiten.
Debemos reconocer que el haber llegado a los 50 acaso sea el apogeo , la plenitud...la serena filosofía de la vida.
Creo que a los cincuenta se tiene aún 25 ó 35 años, (de promedio), magnificos años por delante y en mi caso están siendo intensos y fructíferos. En este caso, como en todos los demás, existen desigualdades, no obstante, siempre se puede aspirar a lo positivo.
Conocí a dos muy cercanas a mí: mi abuela y mi gata, (puede que alguno se sorprenda), pero lo cierto es que a las dos las quise mucho, y las echo de menos por igual a la una como a la otra...y no importa el tiempo transcurrido.
Recuerdo el último día que pasé con mi abuela: se cuidaba sus uñas y se las pintó, seguía siendo muy coqueta y le gustaba estar bien arreglada, me dijo: -"¡Ay Mari Carmen, creo que estoy envejeciendo mucho, me siento dormilona! A la mañana siguiente no despertó, tenía 94 años.
El día de mi santo, "Pinky", mi gata, pasó correteando la mañana y si podía, cazaba mariposas, se rozaba por mis piernas y volvía a lo suyo otra vez. Trepó por los árboles del jardín, comió bien y se acostó en mi falda, mientras yo leía, ronroneaba y se estiraba. Al día siguiente me dió un palpito, la ví echada en su camita echa un ovillo me acerqué, me miró y su mirada se quedó fija en mí. Volví al porche a barrer y recoger cosas y a planificar mis tareas del día. Cuando me acerqué a acariciarla ya estaba fría. Tenía 16 años, dos meses y cuatro días. Quisiera poder volver a reñirla como antes-"Bájate del sofá, ovillo de pulgas! ¡Lo pones todo perdido de pelos-"!
Bueno, creo que a mí no me gustaría que me hablasen así cuando fuera muy mayor, claro, pero el cariño está elaborado de esas pequeñas maldades y reproches en ciertos momentos. Se pasa pronto y volvemos a guiñarle el ojo a la vida y a la convivencia, como me ví obligada hacerlo no hace mucho, al sentirme muy afectada, débil y sentimental cuando mi único hermano me dijo:-"Me gustaría morir como lo hizo Pinky"-
-"Sí, cómo en un almohadón echo un ovillo-"?
Lo perdí un día 10 de junio...la vida sigue...mi blog ha sido una ayuda, entre otras.
Con la llegada del Año Nuevo, suelo hacer valance de mi vida, me sigue dando positivo, pero eso no significa que haya sido fácil en ocasiones.
Aquí estaremos procurando hacer las cosas lo mejor posible y recibiendo la estima y comentarios que tengan a bien, participando en lo que os ofrezco. Tengan la seguridad que agradezco profundamente vuestra atención
Un buen año a todos mis seguidores...
No he tenido la sensación haber tenido días desperdiciados hasta ahora, pero algunos sí he creído que podría haberlo aprovechado mejor.
Si alguna vez me llegara una importante enfermedad, me defendería peleandome con ella. Eso es una razón más para sacarle jugo al "aquí" y al "ahora" ¡Faltaría más! Opino que los 50 es una edad estupenda. Afortunadamente, los adelantos sociales; oportunidades diversas, y las perspectivas de logros, tener hoy el medio siglo, resulta más fácil que tener 40, hace un par de décadas. Las dudas y las preocupaciones al cumplir el quincuagésimo cumples es, en parte, un mito.
Vamos a ver: ¿Que los hijos se van del hogar? Sí, naturalmente, pero en vez de una tristeza lo enfoco como un triunfo; la prueba de que los padres les dimos suficiente cariño y se les infundió la preparación y la necesaria confianza en sí mismos para que ellos enfoquen su propia vida: -"Hijo, podemos ayudarte a construir tu futuro, pero no tu vida-" Ellos tienen que vivir la suya, pero saben que cuentan con nosotros cuando lo necesiten.
Debemos reconocer que el haber llegado a los 50 acaso sea el apogeo , la plenitud...la serena filosofía de la vida.
Creo que a los cincuenta se tiene aún 25 ó 35 años, (de promedio), magnificos años por delante y en mi caso están siendo intensos y fructíferos. En este caso, como en todos los demás, existen desigualdades, no obstante, siempre se puede aspirar a lo positivo.
Conocí a dos muy cercanas a mí: mi abuela y mi gata, (puede que alguno se sorprenda), pero lo cierto es que a las dos las quise mucho, y las echo de menos por igual a la una como a la otra...y no importa el tiempo transcurrido.
Recuerdo el último día que pasé con mi abuela: se cuidaba sus uñas y se las pintó, seguía siendo muy coqueta y le gustaba estar bien arreglada, me dijo: -"¡Ay Mari Carmen, creo que estoy envejeciendo mucho, me siento dormilona! A la mañana siguiente no despertó, tenía 94 años.
El día de mi santo, "Pinky", mi gata, pasó correteando la mañana y si podía, cazaba mariposas, se rozaba por mis piernas y volvía a lo suyo otra vez. Trepó por los árboles del jardín, comió bien y se acostó en mi falda, mientras yo leía, ronroneaba y se estiraba. Al día siguiente me dió un palpito, la ví echada en su camita echa un ovillo me acerqué, me miró y su mirada se quedó fija en mí. Volví al porche a barrer y recoger cosas y a planificar mis tareas del día. Cuando me acerqué a acariciarla ya estaba fría. Tenía 16 años, dos meses y cuatro días. Quisiera poder volver a reñirla como antes-"Bájate del sofá, ovillo de pulgas! ¡Lo pones todo perdido de pelos-"!
Bueno, creo que a mí no me gustaría que me hablasen así cuando fuera muy mayor, claro, pero el cariño está elaborado de esas pequeñas maldades y reproches en ciertos momentos. Se pasa pronto y volvemos a guiñarle el ojo a la vida y a la convivencia, como me ví obligada hacerlo no hace mucho, al sentirme muy afectada, débil y sentimental cuando mi único hermano me dijo:-"Me gustaría morir como lo hizo Pinky"-
-"Sí, cómo en un almohadón echo un ovillo-"?
Lo perdí un día 10 de junio...la vida sigue...mi blog ha sido una ayuda, entre otras.
Con la llegada del Año Nuevo, suelo hacer valance de mi vida, me sigue dando positivo, pero eso no significa que haya sido fácil en ocasiones.
Aquí estaremos procurando hacer las cosas lo mejor posible y recibiendo la estima y comentarios que tengan a bien, participando en lo que os ofrezco. Tengan la seguridad que agradezco profundamente vuestra atención
Un buen año a todos mis seguidores...
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| Moña de jazmines, uso tradicional en casa que conservo. |
lunes, 31 de diciembre de 2012
RECUPERANDO LA MEMORIA DE SEVILLA: CONFITERÍA LA CAMPANA * IV
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| La confitería, haciendo esquina con Sierpes |
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| Obra de arte: un pasito de repostería, con sus nazarenos |
LA CAMPANA: MÁS DE UN SIGLO ENDULZANDO LA VIDA Y EL PALADAR DE LOS SEVILLANOS...
Decir, en Sevilla, La Campana, es despertar en el paladar un sabor de dulces y café que ya forma parte del mosaico sensitivo en el que se configuraba la forma de la ciudad. Durante más de un siglo, de, su obrador ha salido una confitería muy selecta hasta el punto de convertirse en sinónimo de calidad. Es una isla de esmero y exquisitez en medio de tanta dictadura industrial que padecemos. Verán, todo se remonta a noviembre de 1885, cuando desde Filipinas retorna a montar la herencia artesanal de los árabes y cultivarla en una casa del siglo XVIII que proveería a los mismos Reyes de España.
Siempre América, entrelazada con el destino de los españoles que levantaron de la nada grandes y prestigiosos negocios en Sevilla. Antonio Hernández Merino había dejado tras de sí un puñado de casas de postín en el centro de Manila cuando decidió comprar un edificio cuya escritura de construcción data de 1734, y que albergó desde entonces una confitería que tomó el nombre de la plaza a la que hacía esquina. De Filipinas se trajo como esposa a una nativa hija de españoles. Todavía en la II Guerra Mundial existían en la zona de las calles Echagüe y China de Manila, las posesiones que habían sido del fundador de La Campana, cuya efigie luce hoy, en el despacho del establecimiento. La proliferación de herederos dispersó aquel legado por cuya destruccuón el Gobierno de Estados Unidos hizo efectiva una indemnización que era como el acta de defunción del imperio decimonónico creado por este confitero en las últimas colonias españolas.
Varios años después de cumplir su centenario, La Campana llevó a cabo la reforma que le devolvió su prestancia de 1922, año en que está fechada la bellísima azulejería trianera, de los prestigiosos ceramistas: Manuel Ramos Rejano y Enrique Orce Mármol que sigue decorando el local. Aprovechando la obra-que puso en ascuas a muchos amantes de lo nuestro-se hicieron moldes de los fragmentos de frisos con motivos mitológicos que adornaban parte de los techos, así como de los capiteles y canecillos. Los propietarios, y al frente de ellos Carlos Hernández Requejo y José Antonio Hernández Tierno, ambos nietos del fundador, no repararon en gastos a la hora de recuperar el añejo esplendor de la casa, y así encargaron por ejemplo el hermoso y bellísimo escaparate de caoba que hace las delicias-también por su rico contenido-de los golosos más redomados.
En La Campana nos queda uno de los decorados más dignos y clásico de la Sevilla de la Restauración -tardía, como siempre en incorporar movimientos estéticos-lo demuestra el hecho de que allí se rodara una escena de la versión muda de "Currito de la Cruz", porque en la novela el protagonista prometía que si triunfara en La Maestranza invitaría en La Campana, ejemplo de exquisitez y lujo en su género.
Durante una larga temporada, se hicieron famosos unas especialidades de La Campana que todavía se pueden ver en un catálogo en sepia que conservan los propietarios, y que llevaban por nombre "platos completos". No crean que tienen nada que ver con lo que hoy nos sirven para comer rápidamente. Es todo lo contrario, ya difícilmente se puede imaginar un alimento más superfluo y rebuscado en aparaciencia que aquellos trabajos de enorme tamaño, en que se reproducían fuentes imaginarias de varias tazas rellenas de galguerías, o monumentos al santo de cuya festividad se tratase, o hasta un magnifico Puente de Triana-uno de los símbolos de Sevilla-, con la Capillita del Carmen incluida, que fue premiado muy merecidamente en el concurso de escaparate de 1907. Los ramilletes de crocanti, fruta escarchada y figuras de chocolates eran los materiales básicos de estas obras ideadas para echar muchas horas en su degustación e impresionar a las amistades.
Lo que Carlos Hernández define como estilo árabe a sido, como todo, el litmotiv de la historia de La Campana. Alfajores, pestiños, y yemas sevillanas parecidas a las de S. Leandro, torrijas, todo ello conforme a fórmulas propias y secretas procedente del fundador, engrosan esta nómina de productos que hacen las delicias de quienes buscan la pureza en la elaboración de la repostería: -"Se sigue utilizando la materia básica natural-dice Carlos Hernández-; los helados son de yema, azúcar y leche. Tal vez por eso La Campana es prácticamente el último lugar de Sevilla donde se puede consumir nata con la garantía de que es lo que es.
El secreto de la continuidad-indica el nieto del fundador-está en la afición. A mí me han venido a echar los tejos bancos a mansalvas, pero no trago. Tengo setenta empleados..." Hoy La Campana sirve multitud de banquetes y meriendas a domicilio, pero antes se limitaba a servir la producción de su obrador y atender el salón anejo, situado en la segunda casa contigua y donde, sobre todo, se tomaba heladería.
Aunque desde hace mucho se utiliza como obrador un edificio cercano, en tiempos legendarios, los pasteles se hacían en la tercera planta de la casa. En la primera vivía la familia, y en la segunda las dependencias de los internos, pues un establecimiento de esta antigüedad no podía faltar la tradicional plantilla de aprendices que se formaba al calor de la escuela constituida por el veterano propietario, hasta que decidían dar el salto y establecerse por sí mismos con los ahorros de la cuenta donde se depositaba su sueldo, generalmente al tiempo de casarse.
Hasta la proclamación de la II República, La Campana era el proveedor oficial de la Casa Real española, y no era raro ver a S.M Alfonso XIII entrar en el local durante sus visitas de primavera. Pero por allí han desfilado también figuras como Lola Flores, El Caracol, que cantaba saetas al Crito de Los Gitanos, "er Manué", desde su balcón, y muchísimos personajes célebres más.
Carlos Hernández Nalda, padre de Carlos Hernández Requejo era además Hermano Mayor de Montensión, y su hermano José fue de la Soledad de San Buenaventura, lo que motivó la costumbre mantenida durante muchos años de ofrecer torrijas a los costaleros cuando los pasos enfilaban la calle Sierpes. -"Se metían por el costado llenos con un paño húmedo, y salían por detrás vacíos"-comentan los propietarios, al tiempo que recuerdan cómo para las cuadrillas era un aliciente llegar a La Campana por este motivo. En el caso de la Soledad, esta obra piadosa, que arranca de los años treinta, se sigue manteniendo, sin que se rompa la compostura. La viuda de José Hernández Nalda y un hijo de ambos siguen con esta espléndida casa que es una de las pocas contenidas en Arquitectura Civil Sevillana que sigue en pie, (los amantes de lo meritorio que tiene Sevilla lo agradecemos infinito), y a la sensibilidad y al valor con que los propietarios han defendido el patrimonio, -ojalá algunos de sus miembros perteneciera al Ayuntamiento-, se protegería y embellecería lo que nos queda-. Desde la esperanza, esperamos que así ocurra algún día.
Entre bastidores, un grupo de sevillanos, velan porque se conserve la solera de este entrañable rincón de Sevilla que sigue deslumbrando a los sevillanos y turistas con olfato y sensibilidad.
Que sea por muchísimas generaciones más.
A su lado estuvo ubicado el famoso Café Cantante "Novedades", templo del arte flamenco, por el que desfilaron los más célebres cantaores/as, bailaores, guitarristas, etc. Actuar en él, significaba la consagración para los artistas.
Son parte de la Sevilla que se nos fue y tratamos de recuperar su memoria...
Siempre América, entrelazada con el destino de los españoles que levantaron de la nada grandes y prestigiosos negocios en Sevilla. Antonio Hernández Merino había dejado tras de sí un puñado de casas de postín en el centro de Manila cuando decidió comprar un edificio cuya escritura de construcción data de 1734, y que albergó desde entonces una confitería que tomó el nombre de la plaza a la que hacía esquina. De Filipinas se trajo como esposa a una nativa hija de españoles. Todavía en la II Guerra Mundial existían en la zona de las calles Echagüe y China de Manila, las posesiones que habían sido del fundador de La Campana, cuya efigie luce hoy, en el despacho del establecimiento. La proliferación de herederos dispersó aquel legado por cuya destruccuón el Gobierno de Estados Unidos hizo efectiva una indemnización que era como el acta de defunción del imperio decimonónico creado por este confitero en las últimas colonias españolas.
Varios años después de cumplir su centenario, La Campana llevó a cabo la reforma que le devolvió su prestancia de 1922, año en que está fechada la bellísima azulejería trianera, de los prestigiosos ceramistas: Manuel Ramos Rejano y Enrique Orce Mármol que sigue decorando el local. Aprovechando la obra-que puso en ascuas a muchos amantes de lo nuestro-se hicieron moldes de los fragmentos de frisos con motivos mitológicos que adornaban parte de los techos, así como de los capiteles y canecillos. Los propietarios, y al frente de ellos Carlos Hernández Requejo y José Antonio Hernández Tierno, ambos nietos del fundador, no repararon en gastos a la hora de recuperar el añejo esplendor de la casa, y así encargaron por ejemplo el hermoso y bellísimo escaparate de caoba que hace las delicias-también por su rico contenido-de los golosos más redomados.
En La Campana nos queda uno de los decorados más dignos y clásico de la Sevilla de la Restauración -tardía, como siempre en incorporar movimientos estéticos-lo demuestra el hecho de que allí se rodara una escena de la versión muda de "Currito de la Cruz", porque en la novela el protagonista prometía que si triunfara en La Maestranza invitaría en La Campana, ejemplo de exquisitez y lujo en su género.
Durante una larga temporada, se hicieron famosos unas especialidades de La Campana que todavía se pueden ver en un catálogo en sepia que conservan los propietarios, y que llevaban por nombre "platos completos". No crean que tienen nada que ver con lo que hoy nos sirven para comer rápidamente. Es todo lo contrario, ya difícilmente se puede imaginar un alimento más superfluo y rebuscado en aparaciencia que aquellos trabajos de enorme tamaño, en que se reproducían fuentes imaginarias de varias tazas rellenas de galguerías, o monumentos al santo de cuya festividad se tratase, o hasta un magnifico Puente de Triana-uno de los símbolos de Sevilla-, con la Capillita del Carmen incluida, que fue premiado muy merecidamente en el concurso de escaparate de 1907. Los ramilletes de crocanti, fruta escarchada y figuras de chocolates eran los materiales básicos de estas obras ideadas para echar muchas horas en su degustación e impresionar a las amistades.
Lo que Carlos Hernández define como estilo árabe a sido, como todo, el litmotiv de la historia de La Campana. Alfajores, pestiños, y yemas sevillanas parecidas a las de S. Leandro, torrijas, todo ello conforme a fórmulas propias y secretas procedente del fundador, engrosan esta nómina de productos que hacen las delicias de quienes buscan la pureza en la elaboración de la repostería: -"Se sigue utilizando la materia básica natural-dice Carlos Hernández-; los helados son de yema, azúcar y leche. Tal vez por eso La Campana es prácticamente el último lugar de Sevilla donde se puede consumir nata con la garantía de que es lo que es.
El secreto de la continuidad-indica el nieto del fundador-está en la afición. A mí me han venido a echar los tejos bancos a mansalvas, pero no trago. Tengo setenta empleados..." Hoy La Campana sirve multitud de banquetes y meriendas a domicilio, pero antes se limitaba a servir la producción de su obrador y atender el salón anejo, situado en la segunda casa contigua y donde, sobre todo, se tomaba heladería.
Aunque desde hace mucho se utiliza como obrador un edificio cercano, en tiempos legendarios, los pasteles se hacían en la tercera planta de la casa. En la primera vivía la familia, y en la segunda las dependencias de los internos, pues un establecimiento de esta antigüedad no podía faltar la tradicional plantilla de aprendices que se formaba al calor de la escuela constituida por el veterano propietario, hasta que decidían dar el salto y establecerse por sí mismos con los ahorros de la cuenta donde se depositaba su sueldo, generalmente al tiempo de casarse.
Hasta la proclamación de la II República, La Campana era el proveedor oficial de la Casa Real española, y no era raro ver a S.M Alfonso XIII entrar en el local durante sus visitas de primavera. Pero por allí han desfilado también figuras como Lola Flores, El Caracol, que cantaba saetas al Crito de Los Gitanos, "er Manué", desde su balcón, y muchísimos personajes célebres más.
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| Interior de la célebre confitería |
Entre bastidores, un grupo de sevillanos, velan porque se conserve la solera de este entrañable rincón de Sevilla que sigue deslumbrando a los sevillanos y turistas con olfato y sensibilidad.
Que sea por muchísimas generaciones más.
A su lado estuvo ubicado el famoso Café Cantante "Novedades", templo del arte flamenco, por el que desfilaron los más célebres cantaores/as, bailaores, guitarristas, etc. Actuar en él, significaba la consagración para los artistas.
Son parte de la Sevilla que se nos fue y tratamos de recuperar su memoria...
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| Y dice el sabio proverbio..."La mejor solución de librarse de una tentación es caer en ella". |
NOta:
Un amable seguidor ha tenido la gentiliza de aportarnos un valioso dato histórico y a la vez curioso de esta prestigiosa confitería sevillana:es ésta...
"Resulta que donde está ubicada hoy día el obrador, fue un antiguo convento en su sótano, hoy bodega. Aún puede verse la forma de los nichos donde enterraban a las monjas"...
(Desconozco el nombre de éste seguidor), pero se lo agradezco mucho).
Un amable seguidor ha tenido la gentiliza de aportarnos un valioso dato histórico y a la vez curioso de esta prestigiosa confitería sevillana:es ésta...
"Resulta que donde está ubicada hoy día el obrador, fue un antiguo convento en su sótano, hoy bodega. Aún puede verse la forma de los nichos donde enterraban a las monjas"...
(Desconozco el nombre de éste seguidor), pero se lo agradezco mucho).
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