jueves, 17 de enero de 2013

LA SEVILLA QUE SE NOS FUE: V

BALCÓN SEVILLANO
PETRIL DE AZOTEA CON MACETAS

                                           CORRAL DE VECINOS, TRIANA, AÑOS 60


PATIOS Y FLORES DE SEVILLA

Sevilla, desde tiempo inmemorial había sido considerada por quienes la visitaron como un auténtico vergel. Ayudaban a darle este prestigio la suavidad de su clima que permite la renovación de flores en las cuatro disposiciones de las casa, por lo general, dotadas de patios, balcones, azoteas y ventanas, en donde poner macetas. Y en aquellos tiempos, historiando, las características de la vida, y la sociedad, sin tantas prisas, más familiar, sin otras solicitaciones para invertir el tiempo libre, y con un arraígado sentido hogareño.

Todo ello se unía para que las casas sevillanas, y las calles y plazuelas, mostrasen durante todo el año una abundante, selecta y cuidada ornamentación.

PARQUE DE MARÍA LUISA, SEVILLA

PATIO EN SEVILLA
VENTANA SEVILLANA
Las calles, eran mucho más anchas que ahora, pues el concepto de anchura no es jamás un término absoluto, sino comparativo, en relación con la altura de las casas, y con la densidad de vehículos y viandantes. Así muchas calles ostentaban el nombre de "ancha" lo que indica que el espíritu de los sevillanos estaba claro ese concepto de anchura de las vías urbanas. Así se decía: Calle Ancha de la Feria"; "Calle Ancha de San Vicente"; "Calle Ancha de San Martín", a la de Saavedras, etc. Estas calles estaban bordeadas de árboles, y así la de S. Vicente, hasta 1950 tenía dos hileras de acacias; en la parte alta de la Feria había frondosos naranjos ante la iglesia de San Juan de la Palma, y en otras muchas más. Las plazuelas tenían todas naranjos que en pleno invierno mostraban sus frutos de encendido color, y en primavera se cuajaban de blancas y olorosas flores de azahar, (el aroma de Sevilla en Semana Santa).                                                        

Además de los jardines públicos, Parque de María Luisa, Salón de Cristina, Jardines de Murillo y de Catalina de Ribera, los Jardines del Alcázar, y otros. Así el  Compás del Monasterio de S. Clemente, que cuidaban amorosamente sus porteros: Francisco Magaña y Dolores Moreno, personajes que los hermanos Álvarez Quintero copiaron el modelo de tipos populares sevillanos para sus comedias, y cuyo jardín pintó repetidas veces el insigne pintor, Joaquín Sorolla. Sevilla llegó a tener más de cincuenta conventos, todos con preciosos jardines.

En casi todos se vendían ramos de flores todo el año, y con esto las monjas de clausura obtenían una ayuda a su modesta economía. El jardín de S. Clemente era famoso no sólo por sus flores, sino por sus plantas medicinales, ya que las monjas habían permitido al farmacéutico de la calle Relator, D. Eloy Burgos, plantar allí un herbolario medicinal, el más importante de Sevilla.

Una curiosidad sevillana, casi increíble es que dentro de la ciudad había aún algunas huertas . En la calle Martínez Montañés, estaba la célebre "Huerta de los Perros" , hasta los años treinta...

PATIO DEL BARRIO DE SANTA CRUZ
Para el Conservatorio de Música, se buscó otro centro, ya que se quedó pequeño, y el naciente Ministerio de Educación, recomendó la Casa del Rey Moro, situada en la calle Sol, edificio que se había declarado monumental, por el mérito de la columnata alta de su patio interior, a pocos metros de la iglesia de S. Román.                                   

Había en Sevilla y aún hay, algunos jardines y viveros particulares dedicados a la venta de flores al público y Hermandades, siendo el más notable, el Jardín de la Santa Caridad,  frente a la puerta del Hospital del mismo título, jardín rodeado de alta verja de hierro, y que tenía en su interior la estatua de D. Miguel de Mañara, obra magnifica en bronce del escultor sevillano Antonio Susillo, otro jardín al lado de la iglesia de S. Hermenegildo, que sirvió de inspiración a los célebres autores Quintero, León y Quiroga, dándoles el tema para una famosísima canción titulada "Rosita de Capuchinos", que decía:

"Rosita de Capuchinos
vara de nardo y clavel
eres ramito más fino 
del jardín de mi querer.

¿Quién te pintó esas ojeras
en tu carita de rosa
quién te mandó que sufrieras
igual que una Dolorosa?

Te quiero sembrar de flores
la senda de tu camino
porque no quiero que llores
mi rosa de Capuchinos".

   Pero donde alcanzaba su máximo esplendor la Sevilla  florida no era en los jardines, sino en los patios de casas particulares, y en los Corrales de vecindad, especialmente en los de Triana.

Había miles de patios, porque todavía no se conocía la especulación. La mujer procuraba tener la casa embellecida con diversidad de preciosas macetas, desde el patio, balcón y azotea.,

La sevillana, viuda de D. Manuel Rodríguez Cabrera, que durante muchos años vivió en la calle Cardenal Spínola, 15, y que ganó muchos años el primer premio de exsorno de balcones (que convocaba el Ayto), cada primavera el concurso.

En el patio se ponían macetas de Geráneos de Sardina, (de varios colores). En sus paredes, se colgaban las Gitanillas, planta de la misma  familia que el geráneo, pero colgante, (más para patios y ventanas). Había dos clases de geráneos, uno con flores todo el año y otro sólo daba flores en primavera, blanco y rosa con pintas que se llaman "Geráneos del Premio". También en el patio se ponían la Begoña, de flor pequeña, color rosa muy delicada, y flores de gran lujo como las azucenas, trompetones y gladiolos, que necesitan mucho  sol  para desarrollarse, se criaban en macetones en azoteas, y solamente bajaban al patio en primavera en las semanas que duraba su flor.

En balcones y balaustrada de la azotea se ponían macetas de albahaca, miramelindos que da una flor de colores variados, en verano. Los populares claveles que tanta buena fama tienen en Sevilla se criaban en la azotea, y luego en su época de flor se ponían en balcones y patios para lucirlos.

Si en el patio había un rincón con sol abundante, se ponía un macetón o barril de madera pintado de verde, con una planta de jazmín que se hacía trepar por las las columnas del patio y que perfumaba las noches de verano. Tan penetrante y agradable es su aroma que en Sevilla, se ha acuñado un verbo que no está en el idioma español, y que es el de "trasminar", es decir, el olor a jazmines que traspasa el aire.

JAZMINES
                                                 

Si el patio tenía poco sol, o estaba cubierto con montera de cristales se decoraba con las propias a su ambiente: pilistras, helechos, esparragueras...para dar una nota de color distinto, se bajaban de la azotea algunas macetas con flores y estaban una semana, cambiando por otras, así se llevaban una semana en el patio y el resto en la azotea.

Los Corrales de vecindad, estaban muy frondosos y cuidados, no tenían muchas flores de "lujo", pero eran preciosas y alegres gitanillas, jazmines, claveles, geráneos y por supuesto, la Dama de Noche. Las barandillas de la galería alta estaban cuajaditas de plantas colgantes, por lo general, gitanillas que derramaban generosamente sus hojas y flores hacía el patio festoneando todo su entorno.

CRUZ DE MAYO EN CORRAL DE VECINOS
Entre los corrales de vencidad de Sevilla destacaban por su abundancia de flores el Corral del Conde en la calle Santiago, el Corral de las Mercedes en calle Bailén, y los de calle Dueñas, y calle Vírgenes. Hasta los años 75-80 eran el tipo de vivienda popular y habitual entre los sevillanos, y estaban por toda la ciudad, especialmente en el Barrio de Triana, hasta que apareció la feroz especulación y dejaron que se cayeran toda una forma entrañable de convivencia. Hubiera sido todo un acierto hacer unas mejoras higiénicas en aquellas viviendas y haber conservado una tradición y características con sabor a Barrio y buena convivencia.                                                    

Las flores eran protaginistas en los adornos de las célebre Cruces de Mayo Sevillanas. En patios y corrales se erigía la Cruz, que se revestía completamente de flores, y se rodeaba de macetas. A su alrededor se reunían los jóvenes y  los maduritos para cantar y bailar, constituyendo una especie de verbena. Esto se hacía en cientos de casas en la ciudad, era una fiesta durante los sábados y domingos del mes de mayo. Las más lucidas, generalmente, eran en los corrales de vecindad, se ponían cadenetas y farolillos de feria, y con poquito dinero se hacían maravillas. Se hacía limonada, sangría, se costeaba cobrando a todo el que entraba para lo cual se solía poner junto a la puerta a una abuela sentada en una silla de enea ante una mesa en la que se ponía una batea en la que iban echando el dinero los visitante, y así los muchachos iban de una Cruz a otra recorriendo el barrio, visitando amigos, tomando refrescos y divirtiendose  todo el mundo sanamente.

Las Cruces de Mayo en la noche primaveral, animaban Sevilla entera con el rumor de la música de pianillos, guitarras, palmas y castañuelas, y en su florido ambiente se iniciaban los idilios amorosos de las mocitas y mocitos de la vecindad. Ello  inspiró a poetas y músicos, como pude apreciarse en esta conocidísima canción:

 El mocito parose tras la cancela
contemplando la hermosa fiesta gitana
preguntóle a mi madre ¿qué es eso abuela?
-¡La mejor Cruz de mayo que hay en Triana!-

Derramó en la batea cuanto tenía
y metiose pa el patio mú desidío.

Lucerito de la noche
me dijo al verme bailar
eres de luz un derroche
quién te pudiera robar
lucerito de la noche

Cruz de Mayo sevillana
Cruz de Mayo que en mi patio levanté
¡Quién pudiera verte ahora
como laa primera vez!


Cruz de Mayo sevillana...

Esta canción es una de las más bellas páginas musicales del inmortal músico sevillano Manuel Font de Anta, (autor también de la célebre marcha procesional "Amargura", himno de la Semana Santa sevillana), y  fue popularizada en los escenarios de toda España por la gran Mercedes Serós, siendo la letra de un magnifico poeta popular, Salvador Valverde, inolvidble.

Las flores acompañaban al sevillano en las calles, plazas, y en su casa, fuera cual fuese su situación social, desde la encopetada azucena, hasta el humilde geráneo del patio de corral de vecinos. Flores en balcones, azoteas, ventanas, asomándose a la calle con sus pinceladas multicolores y alegres, perfumando el ambiente en los atardeceres tíbios de primavera y en las cálidas noches de verano. 
ALAMEDA DE HÉRCULES


Hoy Sevilla ha perdido bastante en eso. Hay plazas convertidas en aparcamientos, o reducido el espacio  para el exsorno, donde no se pude pasear recreandose en la vista de las flores...casas convertidas en colmenas, frecuentemente, no hay ya la intimidad de la azotea particular, pero tampoco la vida comunitaria del entrañable patio de vecindad donde todos convivían y del que todos se sentían orgullosos.  Los actos vándalicos que destrozan...

Cuidemos lo que tenemos todavía, sobre todo, respetemos y defendamos el Patrimonio e intentemos recuperar los balcones y ventanas, tomemos conciencia de la belleza y de la vida.

Sevilla, la ciudad cuajada de flores que cantaron  los poetas y celebraron los visitantes, ha perdido parte de sus flores, que eran su más bella y alegre sonrisa...esa es la Sevilla que se nos fue... 




Geráneos, celindas rosas,
Miramelindos, donpredros:
Macetas en el brocal.

Flores que cumplir condena
tras la prisión de estos hierros,
¿Cuál ha sido vuestro mal?

  
José María Pemán. 

  

 



 

.Fotos: Internet.

sábado, 12 de enero de 2013

RECUPERANDO LA MEMORIA DE SEVILLA: PAPELERÍA FERRER, V

FRANCISCO FERRER
FACHADA DE LA CÉLEBRE PAPELERÍA.

                  
INTERIOR DE LA PAPELERÍA








PAPELERÍA FERRER,
O CÓMO ENAMORÓ SEVILLA
A UN MATRIMONIO CATALÁN QUE IBA A EMBARCARSE:

Una saga catalana, del más puro estilo literario, fue el origen de  Papelería Ferrer, el más antiguo comercio de la calle Sierpes de Sevilla. Corría el lejano año de 1856 cuando D. José Ferrer Poch y su esposa, Dª Josefina Vidal Boniquet, hicieron escala en Sevilla camino de Cádiz, donde pensaban embarcarse rumbo a la Argentina. Tenían los billetes comprados. Pero se quedaron atrapados por Sevilla. Su nieto, Manuel Ferrer González, aún miraba al vacío preguntándose el porqué de aquella repentina decisión, que les da la razón a los abogados del embrujo sevillano.

Los ribetes novelesco de esta bonita historia saltan a la vista. El fundador de Casa Ferrer había contraído matrimonio en Barcelona con la hija de un fabricante de papel, y a partir de dicho momento se había quedado convertido en encargado de la fábrica de su suegro. Pero, por las razones que fuere, el matrimonio optó en su momento por marchar a la Argentina a hacer fortuna con los conocimientos en artes gráficas que habían adquirido en Cataluña. Tenían que pasar por Sevilla para tomar el barco para Cádiz. Y entonces surgió el "duende", porqque tuvo que tratarse de eso, habida cuenta que no conocían a nadie en la ciudad, ni habían estado antes en ella. Ni cortos ni perezosos, compraron el mismo inmueble que durante siglos fuera Casa Ferrer, en la calle Sierpes, todavía empedrada para que transitaran las bestias de carga. En seguida pidieron papel a la fábria de la que procedían y se dedicaron a venderlo como detallistas, y a elaborar su propia tinta. Aún hoy se conserva, en una carpeta que guarda celosamente Manuel Ferrer, un viejo y amarillento papel en el que se recoge curiosamente la receta para conseguir la "tinta de la Reina":-"Para diez litros de agua, doscientos gramos exacto de extracto de campeche y cien gramos de alcalu volátil. Se pone a la candela hasta que esté disuelto-".

Ferrer fue una institución. Frecuentemente, varaban por allí personas mayores que no iban a comprar nada, sino a adquirir un trozzo del tiempo añorado, a recordar. No en vano, por entre sus desvalijadas estanterías se vió en su tiempo a personajes como los hermanos Álvarez Quintero, que allí se surtían de plumas y de papel donde estamparon sus muchas obras, o un Gonzalo Bilbao que compraba lienzo y pinturas, y al que -según el libro de cuentas- fue servido en 1887 el lienzo en el que el gran pintor dejara plamada su soberbia visión de Las Cigarreras. (Esto no todos lo conocen).

En el primer callejero que se hizo en Sevilla, el Zarzuela, fechado en mil ochocientos y tantos, ya aparecía Papelería Ferrer. Era la época en que también se asomaba por allí el prestigioso escultor sevillano, Antonio Susillo, en que abocetara en un pliego de papel comprado allí su célebre Cristo de Las Mieles. Así como estampas del Gran Poder y la de la Esperanza Macarena que repartía la genial Carmen Amaya durante sus giras las había escogido sobre estos mostradores.

Como correspondencia al talante de los empresarios, el negocio empezó muy bien, y siempre se sostuvo en niveles más que aceptables. El primer balance del que se tiene constancia, es enero de 1869, arroja un volumen de entradas de 48.427 reales de vellón, y unos gastos de 28.627 reales. Pero el más valioso patrimonio del comercio, cuyos propietarios siempre han vivido en el mismo edificio, es el inmaterial. El gran médico liberal D. antonio González Meneses, (fallecido hace años), paraba diariamente en la Papelería Ferrer a charlar. En la trastienda se reunían en una tertulia en torno a una botella de ron cubano, mientras se apalabran transacciones comerciales con la ruta de América y se pasaban las monedas de oro para ver el lastre. Los capitanes de barcos catalanes peregrinaban a Ferrer antes y después de sus viajes, una vez atracada la nave en el Muelle de la Sal.

Los dueños de Ferrer llegaron a reunir una interesante colección de fotografías de artistas célebres dedicadas, hasta que el padre del genial cantaor El Caracol se encaprichó con ellas un día que las vió sobre el mostrador. Aquel mozo de estoques del Gallo moría con las imágenes de sus ídolos. La tienda ha conocido alumbrado de velones, de gas y eléctrico, así como como aquello de -"¡Agua va!"-de cuando sólo se tenía un pozo negro para atender a las necesidades higiénicas.

Nacido en la misma casa, Manuel Ferrer recuerda los años del Pasaje Eritaña, de Casa Covián y de la plaza de la Campana, mucho más pequeña que la actual, donde se encontraba el teatro Novedades, verdadero templo del Arte Flamenco, la calle de La Plata-en las que abrías los brazos y tocabas todas sus paredes- hasta que se produjo el ensanche que dió lugar a la calle Laraña-, y el bar Las Campanillas, donde un café de maquinilla costaba quince céntimos. También sonríe al hablar de una calle Sierpes en la que abría sus puertas "Guantes Gely" o la tortería Castañeda, en la esquina con La Campana, o la librería Navarro, después Pascual Lázaro. La lista de evocaciones se prolonga: platería Meneses, Kursaal Internacional, agraz (uva agría) Dolorcita...venían los panaderos de Alcalá-dice Manuel Ferrer mientras parece verlos-, y las carretas de recogida de las basuras tiradas por bueyes, y los hortealnos, y hasta rebaños de cabras he visto por la calle Sierpes, para vender a las mujeres la leche recién ordeñada. Era cuando se trabajaba de ocho de la mañana a doce de la noche, festivos inclusive, hasta que Primo de Rivera estableció el horario comercial. 

En carvaval-apunta Ferrer-los casinos cerraban a las cuatro de la mañana. ¡Anda que no he llevado yo de chico cajones de papelillos y serpentinas al Kursaal! Después -mucho después- vendría la reforma de la fachada que se produjo en 1952. por aquel entonces era asiduo de Ferrer, el gran Antonio Machín, que escribía sus inolvidables canciones sobre papel salido del almacén allí enclavado. "-De futuro, lo que Dios quiera-"cuenta Manuel Ferrer-"todo tiene su fin a lo largo del tiempo, pero mientras se pueda aguantar...-"

Perdió sus valiosos y voluminosos archivos cuando los trasladó a un local de la calle Almojarifazgo, pero no ha extraviado pinceladas del ayer como la venta de papel de barba, o oblea (pasta de papel redondo que se pegaba a modo de lacre), o plumas de ave, o papel en rama (para embalaje), o aquellas cápsulas de porcelana con tiza en polvo que se usaba como papel secante, o la célebre pizarra con su pizarrín para escolares, la plumas para los tinteros de "lanza", "corona", "hacha..." artículos todos ellos y que algunos hemos conocido de niños que duermen el sueño de los justos y a los que la pátina del tiempo revaloriza en manos de anticuarios o amantes de colecciones. Paradojas de la Historia, cuyo tapiz está elaborado con hilos de los Ferrer que guarda primorosas huellas de la Sevilla que se nos fue...
 

 

CORO NAVIDEÑO: *NUEVO SÁBADO CLUB*





CORO NAVIDEÑO: "NUEVO SÁBADO CLUB"
        
Recientemente, en la pasada Navidad, el Coro "Nuevo Sábado club", bajo la dirección del polifacético José Luis Tirado, ha sido merecidamente premiado en la Facultad de Ciencias de la Educación de Sevilla.

Por su interés social, ofrezco a mis seguidores compartir tan buena y  destacada noticia. Así como desde mi modesto blog, felicitarles  a  ellos y sumarme a la alegría de todos...con el deseo que sean por muchos años más.

Un abrazo, chavales.

Mari Carmen.     

                                                         

miércoles, 9 de enero de 2013

* LA PUÑETERA *

                                                                               

Esta muchacha está conmigo desde hace "taítantos" años. La muy puñetera es un rabillo de lagartija desde siempre, su nombre es: Mari Carmen García Franconetti
                                                                       

CURIOSIDADES





¿SABÍAS QUE....?

PONER LA MANO EN EL FUEGO:
La procedencia de este dicho, que se utiliza para manifestar el respaldo total de alguién o algo, se rremonta a la época en la que se practicaba el llamado -juicio de Dios-. También conocida como Ordalia, esta era una institución jurídica que determinaba, atendiendo a supuestos mandatos divinos, a inocencia o cometer pecado. Esta costumbre pagana se ejecutaba de formas muy diversas. No obstante, casi todas constituían en pruebas de fuego (sujetar hierros candentes, introducir las manos en la lumbre), si la persona salía de la prueba con pocas quemaduras, significaba que Dios la consideraba inocente y por tanto, no tenía que recibir ningún castigo.

("¡Cómo me alegro de no haber nacido en aquella época!").

A PIES JUNTILLAS: se usa esta expresión para afirmar que se cree en algo o alguién firmenente.
 

PONER PIES EN POLVOROSA:

* Utilizada para decir que alguién se ha escapado con precipitación. Según algunos, la frase previene de la nube de polvo que se formaban en los caminos antiguos cuando alguién pasaba por ellos muy rápidamente. Otros, dicen que fundan el dicho en el modo de hablar de los gitanos, en cuya jerga la palabra-polvorosa- significa calle-.

PONERSE LAS BOTAS:


* Se dice para manifestar lo excelente de un negocio o comida. En la antiguedad los pobres iban descalzos o con alpargatas, mientras los ricos, llevaban botas, entre otras razones, para montar a caballo. De aquí que el hecho de "ponerse las botas" se relacionase con algo bueno y provechoso.

 QUEDARSE SIN BLANCA:


* La blanca era una moneda castellana de plata, que se acuñó por primera vez en tiempos de Pedro I, (1334-1369).

SALVARSE POR LOS PELOS:


* Antiguamente muchos marineros no sabían nadar. Era costumbre que se dejaran el pelo largo, para que si caían a la mar, los agarraran "por los pelos" para salvarlos...


Recopilado.


martes, 8 de enero de 2013

LOS MAYAS Y LA MARE QUE LOS PARIÓ

¿ Ven ustedes por ahí a algún político? Sin comentario añadido....

lunes, 7 de enero de 2013

MUJERES EN LA HISTORIA, 5

RECIBIENDO SU  LICENCIATURA




CON SEVERO OCHOA, TRABAJANDO
MARGARITA SALAS
****************
 Margarita Salas: Canero, (Asturias), nació el 30 de noviembre de 1938.
Dra y Profesora de Bioquímica.

CURRÍCULUM VITAE:

Discípula del Premio Nobel español, Severo Ochoa, con quien trabajó intensamente en EE.UU.
INVESTIGANDO

Margarita Salas es una figura destacada y clave universal de la Bioquímica y la Biología molecular española. Con ayuda de su marido, el prestigioso investigador Eladio Viñuela, puso en marcha un laboratorio en el que ambos compartieron trabajo durante muchos años. En la actualidad es investigadora Ad Honorem en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, organismo que dirigió brillantemente hasta 1994 y donde fue responsable de un estudio del  virus bacteriano FI-29, en el que halló en 1970 una proteína unida a los extremos del DNA que sirve para la replicación de virus como la poliomelitis, la fiebre aftosa, el adenovirus de la hepatitis B. Entre otras muchas distinciones, ha recibido el prestigioso Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal, el de Valores Humanos Vocento y fue nombrada Investigadora Europea por la Unesco. Es miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Física y Naturales, así como de la Real Academia Española, siendo reconocida como Académica de la Lengua.                

Como podemos observar, esta gran investigadora es una mujer destacadísima, hecho que se debe al esfuerzo, dedicación y enorme capacidad de trabajo. Prueba de ello es que obtuvo una nota de sobresaliente en su Licenciatura de C. Químicas y esta misma nota fue la que consiguió tres años después cuando se doctoró en Ciencias. Gran parte de sus conocimientos la obtuvo en la Universidad Complutense de Madrid. En este mismo lugar fue donde conoció al célebre Severo Ochoa, un gran maestro para ella.

INVESTIDURA DE HONORIS CAUSA
En unas jornadas sobre "Mujer y Ciencia" habló sobre la mujer científica en la actualidad y reconoció los grandes avances que las mujeres están logrando. Una curiosodad: en la Fundación Severo Ochoa hay más mujeres que hombres desarrollando sus tesis doctoral. Además comentó que la investigación no da resultados a corto plazo, pero si no invertimos ahora, dentro de cinco años no tendremos nada. Hay que invertir a pesar de la crisis porque darán sus frutos, avances y prestigio a España, sobre todo, que no se pierda lo mucho conseguido...es la mejor inversión presente y futura.



FRASES SUYAS:

"Moriré con la bata puesta"

"Los mejores estudiantes ya no buscan su futuro en la investigación: no pueden"

"Es lamentable el machismo que aún existe en la Ciencia, pero hemos avanzado también en eso"...        











jueves, 3 de enero de 2013

LOS ESTUPENDOS 50 AÑOS




*LOS ESTUPENDOS 50 AÑOS*
Rebasé los 50, pero no duele. Para mí fue una sensación agradable. He progresado en ciertas cosas a través de los años: Ha sido un gran sosiego y un fuerte acicate para ilusionarme por mi futuro. He reflexionado y aprendido que frecuentemente, las personas en apariencia integras y bondadosas son las que asestan los golpes bajos más taimados . Como resultado es que la vida nos depara extraordinarias sorpresas. Las vilezas ya no me hacen humedecer mis ojos. Sólo un gesto amable, una sonrisa abierta, un simple "-gracias"-, me produce buena sensación...¡Gracias a los años vividos! 

No he tenido la sensación haber tenido días desperdiciados hasta ahora, pero algunos sí he creído que podría haberlo aprovechado mejor.

Si alguna vez me llegara una importante enfermedad, me defendería peleandome con ella. Eso es una razón más para sacarle jugo al "aquí" y al "ahora" ¡Faltaría más! Opino que los 50 es una edad estupenda. Afortunadamente, los adelantos sociales; oportunidades diversas, y las perspectivas de logros, tener hoy el medio siglo, resulta más fácil que tener 40, hace un par de décadas. Las dudas y las preocupaciones al cumplir el quincuagésimo cumples es, en parte, un mito.

Vamos a ver: ¿Que los hijos se van del hogar? Sí, naturalmente, pero en vez de una tristeza lo enfoco como un triunfo; la prueba de que los padres les dimos suficiente cariño y se les infundió la preparación y la necesaria confianza en sí mismos para que ellos enfoquen su propia vida: -"Hijo, podemos ayudarte a construir tu futuro, pero no tu vida-" Ellos tienen que vivir la suya, pero saben que cuentan con nosotros cuando lo necesiten.

Debemos reconocer que el haber llegado a los 50 acaso sea el apogeo , la plenitud...la serena filosofía de la vida.

Creo que a los cincuenta se tiene aún  25 ó 35 años, (de promedio), magnificos años por delante y en mi caso están siendo intensos y fructíferos. En este caso, como en todos los demás, existen desigualdades, no obstante, siempre se puede aspirar a lo positivo.

Conocí a dos muy cercanas a mí: mi abuela  y mi gata, (puede que alguno se sorprenda), pero lo cierto es que a las dos las quise mucho, y las echo de menos por igual a la una como a la otra...y no importa el tiempo transcurrido.

Recuerdo el último día que pasé con mi abuela: se cuidaba sus uñas y se las pintó, seguía siendo muy coqueta y le gustaba estar bien arreglada, me dijo: -"¡Ay Mari Carmen, creo que estoy envejeciendo mucho, me siento dormilona! A la mañana siguiente no despertó, tenía 94 años.

El día de mi santo, "Pinky", mi gata, pasó correteando la mañana y si podía, cazaba mariposas, se rozaba por mis piernas y volvía a lo suyo otra vez. Trepó por los árboles del jardín, comió bien y se acostó en mi falda, mientras yo leía, ronroneaba y se estiraba. Al día siguiente me dió un palpito, la ví echada en su camita echa un ovillo me acerqué, me miró y su mirada se quedó fija en mí. Volví al porche a barrer y recoger cosas y a planificar mis tareas del día. Cuando me acerqué a acariciarla ya estaba fría. Tenía 16 años, dos meses y cuatro días. Quisiera poder volver a reñirla como antes-"Bájate del sofá, ovillo de pulgas! ¡Lo pones todo perdido de pelos-"!

Bueno, creo que a mí no me gustaría que me hablasen así cuando fuera muy mayor, claro, pero el cariño está elaborado de esas pequeñas maldades y reproches en ciertos momentos. Se pasa pronto y volvemos a guiñarle el ojo a la vida y a la convivencia, como me ví obligada hacerlo no hace mucho, al sentirme muy afectada, débil y sentimental cuando mi único hermano me dijo:-"Me gustaría morir como lo hizo Pinky"-
-"Sí, cómo en un almohadón echo un ovillo-"?

Lo perdí un día 10 de junio...la vida sigue...mi blog ha sido una ayuda, entre otras.

Con la llegada del Año Nuevo, suelo hacer valance de mi vida, me sigue dando positivo, pero eso no significa que haya sido fácil en ocasiones. 

Aquí estaremos procurando hacer las cosas lo mejor posible y recibiendo la estima y comentarios que tengan a bien, participando en lo que os ofrezco. Tengan la seguridad que agradezco profundamente vuestra atención

Un buen año a todos mis seguidores...         


Moña de jazmines, uso tradicional en casa que conservo.