sábado, 20 de enero de 2018

FOTOS ANTIGUAS: EL TIEMPO DETENIDO EN TU MIRADA





Sevilla tuvo 5 terremotos destructivos, desde que se tienen registros de ellos.

El que refleja la foto data del 1 de agosto de 1888, el segundo cimborrio de la Catedral de Sevilla se vino abajo, no fue grande, pero sí lo suficiente. El terremoto provocó la rotura del pilar, que arrastró a su vez cuatro arranques de bóvedas que descansaban sobre él y que provocó el hundimiento del crucero y la destrucción de parte del órgano, verja y parte del órgano.

ABC de Sevilla.



Tri@na en la Red.



Corral de Triana, ya  maltrecho y con carencias básicas de higiene. Eran bastante corrientes a principios del siglo XX, hasta bien entrado su primer tercio. Aquí vivió el gran torero, Juan Belmonte, conocido por el apelativo de "El Pasmo de Triana", pero nacido en la calle Feria, en La Macarena. 
  

Fotos y postales antiguas de sevilla.

Otra casa de vecinos trianera, en la calle Castilla, año 1920

El pasado de Sevilla.


Existieron unas farolas en las calles sevillanas que eran preciosas, unas joyas, no es que las cambiaran de sitio, sino que "desaparecieron"...


Foto: internet.

Foto históricamente curiosa. Aparece el genial pintor, Sorolla trabajando...


Fotos y postales antiguas de Sevilla.

Los corrales de vecinos pertenecen a una muy larga etapa de las viviendas, durante siglos en Sevilla, aquí aparece otro en 1960...




El patio era lugar compartido y se usaba para guisar, en una especie de alacenita con puertas, fuera de la habitación, para determinados juegos infantiles, lavaderos, lugar de trabajo del zapatero remendón, en un rincón, bajo la galaría que le servía de techo para los días de lluvias. En la medida en que se podía, solían tener las zonas comunes limpias, y era costumbre tener macetas en el centro del patio y también por las galerías. La Casera era la "guardiana" del corral, con mando en plaza. Contaba con uno o dos retretes, bueno, era un abujero en un poyete con una puerta, un cubo para echar agua después. La mayoría evacuaban en las habitaciones y después lo tiraban en el retrete...En la foto, una mujer lavando arrodillada en un lebrillo, escena muy cotidiana.

Había lavadoras eléctricas en los años 60, de la marca "BRÚ", la de ésta mujer es la marca "BRA", jeeeeeee...(Brazos).



Era muy usual que las familias pudientes se sentaran al fresco en el patio a charlar. También era el lugar favorito para que en  las tardes las muchachas hicieran sus primores, o se dedicaban a la lectura.


La sevillana, Estrellita Castro, alumna del maestro Realito, destacó en la copla, pero en el pasodoble fue insuperable. Gana un concurso que le abre las puestas del Teatro Novedades de Madrid. Se consagró muy jovencita, hizo varias películas, triunfó en su larga carrera artística. Cuando muere su compañero sentimental, Demetrio Corbi, se vio sumida en una profunda soledad. Su compañera y amiga, Marifé de Triana la apoyó y consoló todo lo que pudo. El gran Tico Medina escribió sus memorias. Murió en 1983.

Aquí la vemos cantando una saeta espontánea en la Plaza de S. Francisco, un Jueves Santo.

Decubriendo Sevilla.

¿Cuántos sevillanos recuerdan esto?



Formidable y elegante fachada de la Farmacia Central, del Dr. Espinar. En el interior una magnifica mesa y mobiliario de muy buen gusto. Se pudo reservar la fachada, ya que se dedicó posteriormente al comercio, pero la carencia de sensibilidad y protección de nuestro Patrimonio era usual por quien tenía esa responsabilidad y alta misión.


20 minutos.es

El sereno era el encargado de encender el alumbrado público al anochecer y apagarlo cuando estaba amanecido. Vigilaba las calles de alborotos, robos y abrían las puertas a vecinos que las llaves las habían olvidado o perdido. Solían anunciar las horas y las variaciones atmosféricas, durante muchos años fue un oficio emblemático, desaparecido en los barrios de nuestras ciudades a comienzo de los 60, del siglo XX.



Unas de las tradiciones más queridas entre los sevillanos es el día del Corpus Christi. 


Sevilla, finales del siglo XIX, era costumbre el uso del sombrero, especialmente iban tocados con gorra o sombreros los hombres. Las sombrillas las usaban mucho por las señoras. Observese que los bancos públicos eran de forja en la parte superior, con un bonito diseño.


Antaño apenas había paro. Eran muy diversos los oficios, pero se ganaba muy poco. 




Otros corrales de vecinos de antaño, desaparecidos.



Cuidado interior del convento de Sta Clara.
                                   
            
                                                                                                                                     


Edificio de la Telefónica, estilo regionalismo neobarroco local. Comienza en el 1926 por el arquitecto sevillano, Juan Talavera y Heredia. Finaliza en 1928.

La Telefónica.



Corpus, primer tercio del siglo XX. Paso de S.    Fernando, precedido por comisiones militares y por el Pendón de San Fernando, (esto no es chanza sevillana), que lo porta el Gobernador Militar, la imagen es de Pedro Roldán. Tras el paso, representaciones del Cuerpo Policiales, Cámaras, y Colegios Oficiales, Jefaturas diversas, Excelentísimo Ateneo, Reales Academias, Universidad, Cuerpos Consulares y otro (¡Ofú, qué de gente!).



Fototeca Municipal, Sevilla.

Sobre estas lineas, la Fábrica de la Sociedad Catalana para el alumbrado de gas, calle Arjona.

Esta joya la podéis admirar inmediatamente tras pasar la Puerta del Perdón, que también os llevará al Patio de Los Narajos, antes de entrar a la Catedral, tiene una fuente de gran interés, es gótica.

Caballero tocado con un canotier y correctamente vestido, debe tratarse de los años 20. Se cuidaba la indumentaria y se solía disfrutar de los paseos emblemáticos de la ciudad. Se cuidaba mucho tales lugares.

Finalizaremos este mini-reportaje de la historia de Sevilla en imágenes con unas fotos destacadas de la ciudad...






A ver a quien le apetece participar y añadir lo que sepais de las imágenes que están en esta entrada, aunque sea poco, sería interesante, también valen añadir lo que os sugieren, me gustaría.  Aquí encontramos en unas imágenes de gran valor histórico, los recuerdos que a muchos sevillanos y de los que se afincaron en nuestra ciudad, que tengan más de 50 años de edad, les producirá una indecible añoranza y aprendizaje de lo que no hay que permitir, y un revivir intenso de momentos agradables de su propio pasado. A muchos jóvenes les servirá para conocer mejor la sociedad en que han nacido, la época de sus abuelos y padres y la propia esencia de Sevilla, uno de los fines de este blog...


Nota:
A pie de foto, están dichas las fuentes de fotografías,
en las que no aparecen, es porque
dentro de la misma el autor puso, al cogerlas de 
internet, (las históricas), su nombre o blog y se ven
con claridad. El resto es de internet. El texto lo 
he elaborado yo, basado en datos históricos.

NOTA: 

Mi amigo, Manuel Sevilla, nos apunta en su comentario,  que en la penúltima foto, donde podemos ver al Cristo de la Caña, es un lugar de enterramiento, allí se encuentran los restos mortales del Cabildo D. Sebastián de Santa María, que costeó su sepultura. Si visitáis su blog, vais a flipar, os lo dejo:

http://postalesyfotosantiguasdesevilla,blogspot.com

viernes, 19 de enero de 2018

REFLEXIONES: LA BEBÉ CARLA


Dr. D. Juan Miguel Jaurena.



¡Por fin una buena noticia!

Con enorme alegría veo en los informativos los resultados felizmente logrados ante una difícilisima situación del coranzoncito de la pequeña Carla, un bebé de cinco meses. Se le trasplantó el corazón en una intervención muy ardua y pionera en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, por el extraordinario equipo médico, capitaneado por el Dr. D. Juan Miguel Gil Jaurena, que duró 230 minutos, el tiempo era vital. Han salvado su vida!

He visto la trayectoria profesional de éste Dr. y es una tranquilidad y enorme orgullo que nuestro país cuente con éste gran profesional de la Medicina, especialmente en la Sanidad Pública.

Mi más afectuosa y contenta enhorabuena al equipo médico y a sus  felices padres. 


Foto: El País.

miércoles, 17 de enero de 2018

PERALES PROFETA






Buenos días, seguidores. Os traigo el tema del día...lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, tal como está...¿Queréis participar?



sábado, 13 de enero de 2018

AQUELLA RADIO DE ANTAÑO



Vamos a ver cuántos de vosotros conoció todo esto o parte...para otros les llegaría de "oídas", pero era una radio que dejó huellas. Yo era una jovencita y me gustaban los programas de "Ustedes son formidables", de Alberto Oliveras y "Matilde, Perico y Periquín", los seriales radiofónicos los llevaban Guillermo Sautier Casaseca y Luisa Alberca, (el contratraste estaba servido, jeeeeee). Mi madre seguía uno títulado "Lo que nunca muere", (más bien pudo titularse -Lo que nunca acaba-, jaaaaaa...ése era muy chica y no lo recuerdo, otros no los conocí.
¿Os animáis a participar?






Un capítulo destacado en la radio de aquellas calendas era la publicidad, nada que ver con la actual. Entonces era considerada como un medio ameno, casi artístico, y bastante veraz, no se inducía al engaño, (esto sin generalizar), ni a nada indecoroso. Mi amigo, Paco Soler, en su comentario me da la idea de añadir a esta entrada, una que tengo hace tiempo. La importancia de participar da sus frutos...juzguen, seguidores.

LA PUBLICIDAD HUMORÍSTICA EN SEVILLA DE LOS CUARENTA

                                                                         
Un libro imprescindible de Jiménez Díaz.


Basado en un libro de mi amigo, Emilio Jiménez Díaz, destacado escritor trianero, os ofrezco unas series de curiosidades con humor sobre la publicidad de la Sevilla de los años cuarenta que no tienen desperdicio. Con el objetivo de conocer cómo eran aquellas costumbres por aquellos tiempos, y creo que vais a pasar un rato divertido...
Muchas veces, nos ha servido de auténtico sosiego el recorrer las páginas amarillentas de los libros-programas que, por las fiestas primaverales, lanzaba la entonces boyante Peña Humorística "Er 77". En tan risueña lectura, aparte de los artículos de sanísimo humor y las excelentes colaboraciones poéticas y literarias, no pueden pasarse por alto los anuncios insertados. Directos y cuajados de gracia, ellos nos evocan esos años comerciales de la Sevilla de los cuarenta, y nos traen al recuerdo los nombres de muchos establecimientos desaparecidos del paisaje de la ciudad. Cientos se publicaron casi a lo largo de dos décadas, con el "beneplácito" de "El Márqués de las Cabriolas" y el refrendo de "El Conde de las Natillas"...
Qué lejos los años del Zotal, ¿vedad? Pues fue un invento de anteayer, y así se anunciaba en las páginas de "Er 77" este producto sevillano, llamado con feliz ocurrencia "el Stuka de los parásitos":

-A ese señó que inventó er Zotal se le debía levantá un monumento.
-Tiene usté má razón que un santo, porque hay que vé er benefisio que ha traío a los hombres ese descubrimiento. 
-A los hombres y ar ganao. Mirusté; yo, tengo ganao caballá, mulá y laná y estaban los animalitos éticos y aniquilaos por causa de una cosa que le llaman los parásitos. Güeno, pos el Zotal les ha devuerto la alegría y la salú y s'han quedao como nuevos y la má de agradesios.
-Pos yo hablo por mí. En mi casa había que entrá tirando cohetes pá estantá los insertos y podé dormí tranquilo; pero mi amigo D. José del Río, ese señó que es Cónsu de "Er 77" en Morón y le tiene declará la guerra sin cuarté a los  microbios, se enteró der caso y me regaló un bidón de Zotal, der que es representante...
-¿Y sutió eferto?
-¡Cómo eferto! A la hora empesaron a pirarse por debajo de la puerta y a tirarse de cabeza por er barcón toas las chinches y mosquitos...y allá va una con un ojo sartao y allá va otra con una pata meno;  por allí una mosca manca y alicortá...por aquí un mosquito con er pito roto...En fin, que ar día siguiente no existía en mi casa ni chinches, ni pulgas, ni moscas ni mosquitos , ni cucarachas, ni... ná. En mi casa no quea má bicho que mi suegra".

¡Ay er Zotal! Ya este anuncio nos define las condiciones higiénicas de aquellos años de postguerra, en los que estaban de moda los "espurgos" y picotazos diarios. El jabón desifectante de esta marca y el insecticida "Orión" se erigieron, en la década de los cuarenta, en productos totalmente necesarios dentro de todas las casas e insustituibles en los mercados sevillanos. Este anuncio famosísimo referido al Zotal, se insertó en 1941, (aún faltaba mucho para que yo naciera). Siete años más tarde, el "Orión", se anunciaba al consumidor:
"Moscas, chinches y mosquitos,
cucarachas y piojitos
nos piden compasión
retrasemos un poquito
aplicarles el Orión;
porque ya no necesitan
del famoso insecticida,
pues solamente con verlo
todos "parman" enseguida."
Y la Sevilla que se anunciaba año tras año en estas páginas, nunca quedaba fuera el famoso Maquedano, sombrería de la calle Sierpes. Hoy perdida aquella tradiciónal costumbre masculina de tocarse con la clásica "mascota"...
"Desde Sevilla a Shangai,
doblando hacia Paraguay,
cortando por Montellano,
no busquen, que no hay.
otro como Maquedano.
¡Vaya sombreros! Caray!"

La Plaza del Duque, en poco menos de quince años,  ha sido la gran asediada de Sevilla por las tropas comerciales. Entró la piqueta de la especulación en ella; detrás, los grandes capitales. Los desaparecidos Almacenes del Duque, de Fernández y Compañía, S.A. Hoy, los anuncios de "Er 77" nos devolvieron su recuerdo, su grata memoria, a través de unos versos en los que queda de manifiesto que los sorteos de coches, viajes y un largo etc de incentivos. Propagando las excelencias de sus tejidos, así se expresaba el autor del anuncio:
¿Me escuchas, María Manuela?
Yo de vestidos no entiendo,
pero en telas ¡Vaya tela,
lo que el Duque está vendiendo!
Que en lanas, sedas, opales,
crespones, vichy, percales,
por piezas y retales,
el Duque hace derroche.
Y además, regalan vales
para la rifa de un coche.
Y así, después de comprarte
"echarpes" para el teatro,
puede ese auto tocarte
y de valde pasearte
en un "Renault" cuatro-cuatro".
En "las cuatro esquinas de Sierpes", el restaurante y hospedería, "todo de primer orden", de Casa Calvillo, esta casa de rancio abolengo, en la que nuestros padres nos obsequiaban con una buena comida, muy de tarde en tarde, en los días de las grandes celebraciones. Este de 1943. Es uno de los muchos anuncios que Calvillo insertó a lo largo de la vida de esta publicación. Dice así:
"Voy a ser breve y sencillo:
todo el que no almuerza o cena
en la Casa de Calvillo,
se morirá con la pena 
de ignorar, el pobrecillo,
que hay algo más que el dinero;
una mesa bien servida
con agrado y con esmero,
para la mejor comida,
el mejor cocinero".
Murió el inolvidable Luis Martínez Vice, irrepetible "Marqués de las Cabriolas", y, con su desaparición, la fuente inagotable del humor de "Er 77" secó su manantial. Con él, se fue el tiempo de una Sevilla distinta: más natural y  abierta, más coloquial y con más donaire. Por él-alma de la Peña-, por su ausencia, dejaron de editarse aquéllos anuales libros-programas entrañables y, con ellos, esos cientos de anuncios, plenos de auténtica gracia sevillana, de los que hemos compartido algunos con ustedes en este corto paseo por las callejuelas de la publicidad humorística de los años cuarenta.
Foto: "Diario de Triana", cartel Velá, 2013.
 
   

 
                                                                   
Emilio Jiménez Díaz, feliz y sonriente al recibir la distinción, merecedísima, de Trianero de Honor. 2013. Cuya vinculación con la Cultura Sevillana es muy fecunda y destacada. ¡Enhorabuena, Emilio!







"Mercados y Mercadillos"
Emilio Jiménez Díaz.

Ed: Grupo Andaluz de Ediciones, Repiso-Lorenzo.
-Cosas de Sevilla-




Quizás también le interese:
L


jueves, 11 de enero de 2018

SEVILLA Y MURILLO


La Inmaculada de Murillo, Museo de Sevilla



A lo largo de su vida, Murillo, aparte de infinidad de trabajos para familias particulares que le encargaban cuadros religiosos, Murillo hizo gran números de cuadros para la catedral de Sevilla, el convento de la Merced, (hoy Museo Provincial, la segunda pinacoteca de España), Hospital  de la Sta Caridad, y sobre todo para el convento de Capuchinos. Veintiuatro cuadros por lo menos, catorce para la catedral , siete para la Santa Caridad, dos para el Palacio Arzobispal, y de diversas procedencias se conservan en el Museo del Prado, de Madrid, treinta y cuatro cuadros de este autor.

Entre ellos destacan las célebres "Inmaculadas", tema al que fue muy adicto, habiendo creado Murillo el verdadero prototipo de la Virgen en el misterio de esta advocación, en figura de mujer bellísima, vestida con ropaje blanco y un manto azul celeste, de la que hizo tres versiones, como pueden verse en el Museo de Sevilla: la "Niña", que se muestra el candor de los doce o trece años; la del "Padre Eterno", en figura de mujer de veinte años, llena de espiritualidad y misticismo, y la "Grande", en figura de mujer de treinta años, que transmite protección al mundo.

Muchos cuadros de Murillo son de temas profanos, generalmente tomando personajes y escenas populares sevillanas, que tan bien conocía, especialmente relacionadas con la pobreza , en que se desenvolvió su infancia, pero sin poner en ellos amargura, sino lo contrario, cuanto hay de ternura y de humor. Así, Abuela despiojando a su nieto , Niños comiendo fruta, Niños comiendo melón, algunos de cuyos cuadros se encuentra en Francia, Alemania, Rusia y  Estados Unidos. Para que nos hagamos una idea de la cotización de los cuadros de Murillo, baste decir que el cuadro de la Inmaculada Concepción, que se conserva en el Museo de Louvre, no siendo de los mejores, fue pagado, a fines del siglo XIX, por dicho museo, en la formidable suma de seiscientos quince mil francos de oro. La diferencia con la moneda de hoy, muy bien puede hacer multiplicar por mil el valor de dicha obra. Otras han valido mucho más.

UNA CURIOSIDAD: el cuadro de la Virgen de la Servilleta, que se puede admirar en el Museo de Sevilla. Dice la leyenda que habiendo dedicado Murillo dieciocho años de su vida a pintar cuadros para en convento de los Capuchinos, diariamente le llevaba el almuerzo al propio lugar de su trabajo un hermano lego. Y habiendo terminado el pintor su formidable retablo, se despidió de los frailes.
El hermano lego que le había servido le dijo:
-Señor Murillo, ya que os he acompañado y servido en todo este tiempo, ¿me querríais hacer la merced de regalarme algún pequeño dibujo para vuestro recuerdo?
-¿Y qué dibujo queréis que os haga?
-Una virgencita para ponerla en mi celda. Así le rezaré todos los días y a  la vez me acordaré de vos

Entonces Murillo le pidió la servilleta limpia en que le traía diariamente el almuerzo, y sobre esa tela pintó en breves minutos, con firme y rápido trazo, la maravillosa figura de la Virgen con el Niño en brazos, que con el nombre  de Virgen de Belén, o Virgen de la Servilleta se exhibe en lugar preferente del Museo .

Por cierto, que otra leyenda afirma que ese Niño Jesús que aparece en éste cuadro, podría ser un hijo que Murillo tuviera fuera de su matrimonio, quizás con una panadera del barrio de la Merced, dueña del horno de pan de la calle Monsalves.

El gran pintor, hombre generoso y que conocía las dificultades con que los jóvenes tropieza para formarse artísticamente, creó la primera Escuela de Artes de Sevilla, no sólo costeando de su bolsillo los,  materiales, sino dando él gratuitamente las enseñanzas, consiguiendo después la ayuda de otros pintores y el apoyo de las autoridades. La
 escuela funcionó desde 1660 en la Casa Lonja.

Tenía más de sesenta años y aún Murillo estaba vigoroso y aceptó pintar la escena de Los desposorios de Santa Catalina, del convento gaditano de los Capuchinos, a pesar de que había que trabajar en lo alto. Ocurrió que a la terminación del cuadro sufrió una caída, de la que resultó Murillo mortalmente herido. Acostado en un carruaje sobre un montón de paja, soportando valientemente grandes dolores de múltiples fracturas y lesiones internas, se hizo conducir desde Cádiz a Sevilla, a donde llegó moribundo. Murió el 3 de abril de 1682, al parecer en la casa número 5 de la Plaza de Sta Cruz.





Basado  en una conferencia de:
José Mª de Mena, historiador y escritor.  

Foto: internet.



Me he colado aquí porque no me has dejado que te diga que la Purísima de Murillo es una de mis pinturas favoritas y que me ha encantado lo que nos has contado, no lo sabia y ha sido estupendo conocer todo lo que nos has contado. Un abrazo y ya me voy
ResponderEliminar


Ya he traido el comentario a su lugar. Espero que no aparezcan los duendecillos de nuevo.
Gracias Ester.
Un beso.