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lunes, 18 de enero de 2016

DE TRIANA AL POLÍGONO: LA SEVILLA QUE SE NOS FUE




DE TRIANA AL POLÍGONO...




Comparto con todos vosotros unas vivencias de mi amigo, José Luis Tirado Fernández, sobre una época de la Sevilla que se nos fue y que es toda una joya, narrada desde el sentimiento y un concepto de vida que se tenía del convivir sanamente, hoy es muy diferente, pero que existió en Sevilla durante siglos. Espero que os guste tanto como a mí...
FOTO PERFIL
CORRAL DE TRIANA
CORRAL DE TRIANA
La casita donde yo habitaba
como era de polvito y arena
el vientecito se la llevaba
            Los que hemos nacido en la época justa para haber vivido los coletazos finales del arte de los corrales trianeros y a la vez haber podido comprobar la evolución de los trianeros llevados a habitar barriadas tan lejanas a Triana, somos testigos de toda una revolución, si bien no inherente al flamenco, si a la forma de vida y convivencia de la gente que abandonaron su barrio y fueron llevados a pequeñas casas o pisos, donde se alejaron de sus vecinos, considerados familia solidaria en momentos malos, y donde adquirieron, porqué no, una mejora de su calidad de vida en lo que respecta a habitabilidad, ya que aquellas habitaciones donde podían llegar a dormir tres generaciones a la vez, no eran el mejor sitio aunque se hallaran en el barrio más famoso del mundo, el de más arte, de más solera, con más buena gente, pero también con un índice superior de pobreza. En mi caso, con retretes comunes a los que mi abuela no me dejaba ir, porque había ratas como borricos. Me ponía en la sala un cubo con agua donde hacia mis necesidades y luego ella iba a vaciarlo. El pilón de agua, donde se hacían los fregados y se cogía agua, era el sitio donde estaba el único grifo de todo el corral. Los lavaderos también eran compartidos, y allí discutían las mujeres mientras hacían la colada, y donde también se solía escuchar algún cantecito, alguna copla, o una vueltecita por tangos.
            Estos apuntes de aquella vida, en casas donde se producían derrumbes o  caídas de tejas frecuentemente, y donde nacía una higuera por accidente en la cornisa de la azotea,  podrían hacerse extensivos también al barrio de San Julián, formidable núcleo de viviendas de familias humildes y que sufrió una transformación brutal en poco menos de diez años. Recuerdo Baturone y a su alrededor los grandes solares que habían dejado los derribos, que incluso fueron utilizados en mi niñez para ubicar un pequeño parque de atracciones, hasta que empezaron las obras que conformaron las calles Corinto y Aceituno tal como hoy podemos verlas. O a la Macarena y su arrabal, donde nacieron El Pinto, Carbonero o Vallejo, también cuajada de este tipo de viviendas, y, en general, toda Sevilla, San Bernardo, las puertas históricas, la Calzada, el centro, la Alameda…
            De allí, de sus casas, sacaron a tantos sevillanos que me resulta difícil entender cómo alguien nacido en esta urbe no tiene ningún familiar afectado por aquella diáspora. El término no es una cursilada, se trata de un inmenso movimiento de familias a las cuales llevaron a vivir a sitios muy distantes de donde habían nacido y crecido, donde habían amado y procreado, donde habían aprendido a cantar o a bailar, a tocar la guitarra, a recitar. Comenzó a mediados de los sesenta y su final vino a coincidir con la época de la reforma democrática; la muerte del dictador (1975), a la que curiosamente, y aunque no sea razonable ni ético justificar ese sistema de gobierno en el que se obliga a pensar de manera uniforme a todos los seres humanos, se puede anotar como tanto a su favor, la construcción de tantos y tantos pisos como se entregaron a trabajadores de bajos ingresos y poco -por tanto- poder adquisitivo, a los que se ofreció la posibilidad de adquirir una vivienda, pisos en su mayor parte, pagando módicas cantidades mensuales y haciendo un pago inicial de una entrada asequible.
            Mientras se construían aquellos pisos, todo el Polígono Norte, las Tres Mil, las nuevas zonas de San Pablo, etc., había que alojarles en algún sitio. Para ello se inventaron los “refugios”, lugares provisionales y fabricados a toda prisa, y que luego fueron destruidos y asolados. Sobre algunos se edificaron pisos de lujo, y en uno muy significativo que recuerdo, se levantó un ambulatorio, el de Maria Auxiliadora, que anteriormente había sido cochera de los tranvías de Sevilla, en cuyo viejo y vetusto edificio de ladrillo visto, y haciendo unas separaciones algunas veces con mantas entre las infraviviendas, se alojaron muchos sevillanos. También les llevaron a sitios como La Corchuela –yo viví allí-, también hoy asolado refugio para los desalojos por ruina o desahucios de aquellos entrañables patios de brocales y macetas, un lugar de casitas sencillas, con patio interior compartido con otros tres vecinos y con agua de pozo en los grifos, aunque el Ayuntamiento acarreaba a diario agua potable a unos depósitos situados en el centro del poblado, de donde se aprovisionaba las familias. Anterior y efímero, el refugio de “Los Merinales” acogió también a algunos habitantes de patios, cuya anécdota más significativa es que había sido un campo de concentración y lugar de dormitorios de los presos republicanos que construyeron el canal del bajo Guadalquivir, conocido entre nosotros por el “canal de los presos”. Recuerdo los barracones, divididos por tabiques que conformaban las viviendas, que se reducían a una sala y un dormitorio interior sin ventanas, con luz pero sin agua corriente, y la antigua capilla del campamento, junto a la fuente del agua, hoy también desaparecida, con una imagen de la Virgen.
CALLE DE LA CORCHUELA
CALLE DE LA CORCHUELA
José Luis Tirado


NOTA: Ruego me sean aceptadas mis más sinceras disculpas por el despiste que he tenido tanto para vosotros, queridos seguidores, como de: http://www.eldiariodetriana.es
Nada más lejos de mi intención de no ser respetuosas con todos. Lo que ocurre que es mi amigo, José Luis Tirado, el autor de esta magnifica entrada me suele enviar "recién salido", la mayoría de sus escritos, y desde el envio personal lo subí, siempre con su permiso, lo veo y algunos lo subo al blog. Guardo las normas éticas debidas y a los que no me conozcan, les invito a echar una miradita a las distintas etiquetas de mi blog, verán que suelen estar declaradas las diversas fuentes y en el caso que no tenga todos los datos suelo poner: Recopilado,  asi inequívocamente declaro que no es mío, no me apropio en absoluto de nada de nadie ni le resto importacia a la fuente de la que venga. Se trata de un simple lapsus tomado desde mi correo personal, no desde la web del Diariodetriana.es y pido mis disculpas, como no podría ser de otra manera. Soy conocedora que José Luis es destacado colaborador de esta web a la que sigo con el mayor interés y entusiasmo y Sevilla puede sentirse muy orgullosa de contar con estos referentes culturales, entre los que me incluyo, como seguidora por supuesto.
Agradecida por todo.
Mari Carmen.

 

8 comentarios:

  1. Como siempre José Luis en un afán de dar luz a las historias de nuestra Sevilla,teniendo en cuenta el trabajo que ello conlleva, es de agradecer que estos recuerdos, estas vivencias se hagan presente para los que amamos el pasado, con grandes sombras de una posguerra, pero también con muchas luces, porque no hay duda que las turbulenias traen cambios y de estos cambios salen voces, artistas que enriquecen el presente, consiguiendo plasmar situaciones y hechos que enriquecen nuestro dia a dia

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    1. Gracias, muchas gracias, Concha. Pues a él le debemos el habernos conocido ¡Imáginate si tengo motivos para estarle reconocida! Es todo un referente en la Cultura sevillana, junto a tí, por supuesto.
      Mi felicitación para ambos más cariñosa.


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  2. Que curioso que estas navidades , no puedo precisar que canal porque no lo recuerdo ahora , pero durante la emisión de las noticias , salió un pequeño reportaje sobre un corral o patio de Sevilla que todavía existía (corrígeme si no lo estoy mencionando bien o estoy equivocada), y dónde se reunían para cantar villancicos en Navidad. Me pareció muy hermoso que todavía exista esa solidaridad , amabilidad y amor hacia el arte flamenco entre amigos que se reúnen a celebrarlo. Después de leer este texto de Jose Luis, nos acerca a comprender muchísimo mas esa cercanía y lazos de solidaridad que la gente creaba en los corrales o patios de Sevilla, en un pasado dónde las cosas no eran tan fáciles y que son de admirar. Gracias por compartirlos querida mari Carmen.

    Un fuerte Abrazo.

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    1. Durante siglos, en Sevilla y otras ciudades, era muy corriente este tipo de vivienda. Fallaba en lo referente a la higiene, pero en cuanto a la solidaridad y buena convivencia, en eso no. Y también se producían discusiones, no creas, casi siempre por causa de los críos o la remolona que hay en todos los sitiospor el turno de limpieza de zonas comunes o por la "pila", (lebrillo del lavadero), por lo general, no duraba ná. Mira, si observo que tienes controlado el comentario, te envio un video con un magnifico reportaje de unos de los últimos corrales sevillanos, al principio se ve regular, pero a los pocos segundos ya se ve bien. No tiene desperdicio, es una manera de vivir, un concepto de vida, unas normas comunes centenarias... La mayoría estásm desperdigadas de sus barrios oríginales, pero no fallan en Semana Santa, para vivir con su Hermandad y su gente el día especial de la Semana Mayor, en la Velá de San Joaquín y Santa Ana, allá van todos los días los que pueden, los trianeros son la repera, miarma...No estoy en contra del progreso, pero en muchos casos, con unas reformas higiénicas se habrían mantenido unas señas de identidad que caracterizaron a Sevilla, pero apareció Dª Codicia y D. Especulación y la desidia de los políticos que no actualizaron leyes de arrendamientos, es en esos referentes el origen de todo...
      Las Cruces de Mayo eran preciosas. En mi blog Tengo entrada de ellas y de Los Corrales de Vecinos...
      Gracias por participar.
      Besos.

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  3. Merece la pena volver a ser leído.

    Besos.

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  4. Hola, no hacía falta que se disculpara públicamente. Era sólo para que agregase la fuente o la mencionara en sucesivas ocasiones. Pero nada más. Por lo demás, creo que D. José Luis estará encantado de que se divulgue su obra.
    Un saludo.

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    1. Hola, debo decir que sí estimo necesario la aclaración pública debido a que con fecha de 26 de noviembre de 2015 publiqué esta misma entrada de nuestro amigo, José Luis Tirado, (puede comprobarlo todo el que lo desee), y entonces estába todo correctamente. Ésta última, lo hice desde mi correo personal y tuve el lapsus ya anteriormente expresado. No recordé que ya lo había publicado en el momento de hacerlo. Como valoro y agradezco mucho los comentarios que me hacen, no quise suprimir la segunda entrada sobre el tema, así lo entendí: debía aclarar y pedir disculpas. Mis padres y la Escuela así me lo enseñaron desde pequeña y así lo entiendo. Ya sólo me resta añadir que tengo en mi blog entradas de Tirado mucho antes que fuera colaborador de esta magnifica web, siempre con su permiso.
      Soy la primera que aprecia y desea que las cosas se hagan lo más digna y rigurosamente posible y agradezco profundamente la llamada de atención de El Diario de Triana. Es la primera y espero que sea la última vez que me ocurre. Mis disculpas más sinceras.
      Amistosamente.

      Mari Carmen.

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