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martes, 9 de abril de 2013

RECUPERANDO LA MEMORIA DE SEVILLA: EL RINCOCILLO, VI

Detalles del interior de "El Rinconcillo"
Fachada de la célebre taberna: "El Rinconcillo"



Aquellas noches de Sevilla que Manolo Barrios llevó a sus novelas y que protagonizaron varias generaciones de avispados periodistas, policías y prostitutas (las tres pes caraterísticas), se funden en el recuerdo de quiénes conocieron con la pátina rancia que tiene su origen nada más y nada menos que en el siglo XV, y que ha alumbrado además una continuada cadena de tertulias que llega hasta nuestros días. Una familia oriunda del hermosísimo pueblecito cántabro de Corvera de Toranzo, aunque sus antepasados remotos son de la localidad castellana de Rueda-de ahí su apellido-, es dueña de El Rinconcillo desde hace más de doscientos años. De día, y cuando aún no había Casas de Hermandad, las cofradías copaban los reservados de este entrañable rincón. De aquellas calendas doradas quedan en él multiples detalles que el fuego de años atrás no logró devorar. Los veladores de hierro y lápidas de mármol, entre otros enseres.

De las tertulias históricas en "El Rinconcillo" citeremos una de veinte componentes entre los que figuran destacados universitarios como Pablo del Barco-que dirige una espléndida publicación titulada -Papeles del Rincincillo-, José Sánchez Herrero, Javier Criado, Pedro Piñero, Klaus Wagner, precisamente es profesor de alemán en la Facultad de Filología, autor de un artículo en el que se acredita la existencia del "El Rinconcillo" en el último cuarto del siglo XV. Formaba parte de este mesón de un núcleo agrupado en torno a la puerta de la muralla que se levantaba en Santa Catalina, aglomeración que dió lugar a que se llamara a la actual calle Alhódiga de "los mesones".

Lo que más llama la atención de este local es la capa espesa de polvo que cubre "las alturas", polvo respetable, partículas que añaden venerabilidad a las botellas de coñac alineadas en las desvencijadas vitrinas. Detrás de cada detalle hay una historia. Es muy a destacar el azulejo de "Anís del Mono", está firmado por el pintor catalán Ramón Casas tiene más de cien años, y su reclamo es una voluptuosa y mediterránea mujer con el mono de la mano. Un poco más allá en letras decimonónicas, un cartel de "Prohíbido terminantemente el cante", un reloj muy viejo de péndulo. el inevitable y significativo "Se prohíbe escupir en el suelo por razones de higiene", recipientes de fina cerámica que  servían para el coñac y que están provistos de grifos niquelados, tres cafeteras de cobre con indocación de nivel, pertenecientes también a la galería de lo irrememisiblemente desaparecido, un azulejo en honor de Agustín de Rueda, aquien rinden homenaje los parroquianos en noviembre de 1971, (Rodríguez Buzón
entre ellos), y con errata incluída (no desvelamos cuál, porque cuesta trabajo encontrarla). Las vigas de madera son las más antiguas del recinto, y cubren una crujía en la que hasta hace un siglo hubo un ventanuco provisto de un vaso de cinc que a su vez estaba cautivo de la reja mediante una cadena. A hora "inoportuna", el aguardiente se servía en este vaso a través del vano, y en él bebían arrieros, carboneros, truhanes sacristanes y pícaros.

Interior de la taberna
* La taberna data desde 1670, situada en el barrio de Santa Catalina, da a dos calles: Gerona y Alhóndiga. La casa perteneció anteriomente al Convento de S. Clemente, hoy desaparecido, como la mayoría que llegó a tener Sevilla. Hubo un tiempo que parte del local era tienda de ultramarinos y esto enlanza con el origen de esta familia de montañeses.

Vinieron a Sevilla muchos cántabros que se establecían, (también en Cádiz), y ponían sus negocios. Esta emprendedora familia ayuda no poco a conocer la historia hostelera de Sevilla, pues aparte de "El Rinconcillo" regentaron también "La Reforma", en la calle General Polavieja, "El Petit Café", en Plaza del Duque y "El Quiosco" en Puerta Jerez, desaparecido en la remodelación de la Expo de 1929.           
Espinacas con garbanzos.

Otra rama de la familia regentó la confitería "La Española"y "Ultramarinos El Istmo", en la calle Córdoba.

En "El Rinconcillo" se procura conservar las esencias de la cocina andaluza-mozárabe, pero también se incorporan platos de recetarios antiguos.

Sus platos y tapas son variados y exquisitos, de gran calidad, se podría destacar: Espinacas con garbanzos, Pavías de bacalo, Queso payoyo, Bacalo con tomate, y a la Roteña, Jamón ibérico, Arroces, Tortilla de espárragos triguros, entre muchos más.
 


Hermandad de Santa
Catalina 
Iglesia de Santa Catalina




Fuentes:
Hasta el asterisco: "COMERCIOS SEVILLANOS QUE HACEN HISTORIA"

Ángel Pérez Guerra
ED- Castillejos, 1991.

elpinoviejo.blogspot.com

6 comentarios:

  1. A mi me encanta el salchichón que ponen y las tortillad de jamón. La leyenda atribuye a"El rinconcillo" como la auténtica Hosteria del laurel dedl Tenorio. Muy buena entrada.

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  2. Pues mi preferencia es las Espinacas con garbenzos, el Jamón ibérico y los Pavías de bacalo, ¡Casi ná!
    Entrar en "El Rinconcillo" es ver, oler y degustar otras épocas...
    Algún día lo dedicaré a las Tabernas de Sevilla, eso tiene "tela".



    Sí, conocía lo de la leyenda, igual me animo a "bichear" y lo subo al blog después.

    Gracias por comentar, José Luis.

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  3. Estupenda la descrición del Rinconcillo, una vez fuí con mi esposo y me encantó,
    sobre todo los Pavias de bacalao. Haber cuándo describes las Tabernas que tambien
    lo haces, con el encanto de otras épocas con tan buanos recuerdos. Hoy sabes que soy Angeles
    y te mando un beso.

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  4. Bueno, no creas que me voy a "arrugar", pero ese tema, si lo comienzo, tengo que recopilar una enormidad de detalles en fuentes fidedignas y eso requiere básicamente: TIEMPO, el entusiasmo, la ilusión y el cariño, ya lo pongo yo solita.

    En fin, ya veremos.

    Ángeles, a ver si te veo el martes próximo en clase de Concep, pasaré por allí, salvo imprevistos, claro.

    Me hace ilusión que participes y te lo agradezco, pero no exageres tanto
    guapetona.

    Un besito

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  5. Del Rincocillo te puedo decir que siendo yo un niño, ya mi padre me llevaba a comer los pavías de bacalao (60/70) me refiero a los años, no a los pavías que me comía.
    Como ya habéis hablado de las espinacas, el bacalao con tomate, etc. voy a referirme al jamón, ¡madremía! que cosa más rica, y lo bien que lo cortaban, era un espectáculo verlo.
    Por cierto, un recuerdo si me lo permites de una persona que durante muchos años cortó el jamón en el Rincocillo, no había ni habrá otro como él; se llamaba Manolo Saco y falleció hace pocos años. (Va por ti Manolo).
    Un beso mari carmen.

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  6. ¡Qué de recuerdos por aquellas décadas! Yo iba con mis padres también, después con la panda, más tarde con el novio (hoy es mi marido)...y espero que mis nietos me lleven cuando pase el tiempo, porque las ganas de ir por allí no se me quitan

    No exageras ni mijita, Manuel, el jamón ibérico es insuperable y sí recuerdo al cortador, Manolo: "Manitas de oro", título con el que mi familia le "condecoró" coloquial muy merecidamente.

    Sí señor. Va por tí, Manolo.

    Un beso.

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