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viernes, 14 de diciembre de 2012

RECUPERANDO LA MEMORIA DE SEVILLA CASA RUBIO * I

Casa Rubio tal como la recuerdo.
                                                                        
                                                                           

       
                                                                     




COMERCIOS SEVILLANOS QUE HACEN HISTORIA: 

" CASA RUBIO"

RUBIO, UN HOMBRE DE TEATRO QUE HIZO DEL ABANICO UNA OBRA DE ARTE

A fuerza de años, algunas tiendas se convierten en museos. Tal sucede con  *Casa Rubio*, un establecimiento que a lo largo de más de cien años de historia ha mantenido inmutable su dedicación sustancial: abanicos para el verano y paraguas para el invierno. Un chaval aficionado al teatro y a los toros, predestinado por su padre a convertirse en titular de un comercio en el que empezaron afamados artistas, elevó el negocio a la categoría de taller artesanal destacado, incorporando el talento al quehacer mercantil. Un día, lo mismo que hoy los padres intentan estimular a sus hijos prometiéndoles algún regalo a cambio de aprobados, (personalmente discrepo cordialmente en esto, entiendo que hacer bien el trabajo, es lo encomendado a cumplir, no recompensar por ello, los regalos, en sus momentos). D. Carlos Rubio autorizó a su hijo, José, a vestirse de nazareno porque ya había conseguido chapurrear el francés lo justo para atender a los turistas galos que entraban en la tienda.

Un tiempo isabelino, del que todavía quedan valiosísimos abanicos de nácar labrada entre  las pertenencias de la familia. Rubio tenía un socio, de una tienda de paraguas y abanicos en la Carrera de S. Jerónimo de Madrid, y los vaivenes de la vida le trajo a Sevilla, ciudad en cuya calle Sierpes se estableció, utilizando para ello una casa en cuyo balconaje fundió los símbolos de la firma, que todavía subsisten: un bastón y un paraguas. "Fans, abanicos, eventail", es la leyenda que luce el toldo de la tienda en una foto en la que aparece un José Rubio de 17 años de luto riguroso por la muerte de su padre.

Quería ser ser actor, y ardía con la Fiesta Nacional. También le gustaba salir de nazareno, y su padre hizo de la estación de penitencia divisa de madurez, concediéndole tal gracia a los trece años, cuando ya hablaba francés, también se defendía muy bien con el inglés, a los veinte años. 

De joven, simultaneó su trabajo en la tienda con las funciones que organizaba en su casa o con amigos con quienes compartía sus gustos, tales como los Caravaca o hijos de competidores del centro. José había vivido en Madrid, adulto ya, formaría compañía de teatro y dirigería el Círculo de Amigos del Arte, que llegó a tener teatro propio en la calle Amor de Dios. Trabajó con el cómico Miguel Gómez, con Conchita Farfán, y otros buenos actores de la Sevilla de entonces.

En el planeta taurino, sin embargo, no pasó de del salón. Sí ejerció la crítica, y Manolete le visitaba antes de tomar la alternativa para oír sus sugetencias. Fue  gallista, pero no desdeñaba la clase de Belmonte, escribió un libro títulado "Diez Toreros".

Rubio, que desde 1924 hasta hace unos años tuvo su fábrica de paraguas propia, se organizaba por las exposiciones de "novedades". Sus dotes drámaticas se hacían notar cuando tiraba un telón pintados por los artistas de la casa por el patio, como fondo de las exposiciones Lo mejor fue lo destacado de la pintoresquista está en los exquisitos de sus abanicos que aún se conservan coleccionados en Casa Rubio. Artistas como Hoheleiter o Bacarisas, dejaron su sensibilidad plasmadas en escenas que hoy son museables. Junto a los grandes, trabajaron pintores que no debemos pasar al olvido, como Candela, Tejero, Almonte, Mª Teresa Cruz, Martínez de León...sus abanicos marcaron sello de elegancia y buen gusto por todo el mundo. Queda un fondo inestimable de la época dorada del abanico sevillano. De aquel mundo de sombrillas de seda, y de una furgoneta-anuncio matrícula SE-7325, con José Rubio se convirtió en pionero de la publicidad puntera en Sevilla...de manera muy objetiva y artística.

UNA SUGERENCIA DE ALFONSO XIII

S.M. la Reina Victoria Eugenia fue cliente asidua de Casa Rubio, y a veces también acudía Alfonso XIII. El monarca sugirió a Rubio sustituir el recargamiento abigarrado del modelo valenciano por algo más ligero y cuidado, así nació el abanio de plumilla, que crearía escuela y la acuarela o los fotoabanicos con rostros de celebridades: Lola Membrives, Imperio Argentina, Carmen Díaz, Pastora Imperio, Conchita Piquer...toreros como Armillita...encabezaban abanicos con su efigie y frecuentemente con preciosos versos incluidos.

La nómina de miembros de Familias Reales que a lo largo de décadas transcurridas desde su fundación han pasado por Casa Rubio se amplia con nombres como los de la Condesa de Barcelona, Dª María de las Mercedes, Doña Sofía, Amelia de Portugal, los Infantes D. Carlos y Dª Esperanza....

La estética recogida en los abanicos de Casa Rubio han marcado una época de prestigio y elegancia y está hoy repartida por muchas casas de todo el mundo, (yo tengo uno que es un verdadera joya). Cuando la ausencia de ventiladores e impermeables hacían de los abanicos y los paraguas artículos de necesidad, sus fabricantes se convirtieron en mecenas de una percepción sentimental del Universo que empezaba por Sevilla. En la actualidad, lamentablemente, las ventas se concentran en un degenerado abanico de color butano o verde chillón, liso y entero de color que desdice de una galería tan sofisticada como la de los antiguos abanicos sevillanos.

Desde mi modestito blog he querido recuperar la memoria de Sevilla, homenajeando a unos de los comercios más destacados y prestigiosos que marcaron una añorada época en Sevilla.  
     
RU 

FUENTE:

"Comercios Sevillanos que haceHistoria"
Ángel Pérez Guerra.
Ed; Castillejos



¡Aquella publicidad!
Para los que cumplieron los 50 años, recordarán a D. Rafael Santisteban, en Radio Sevilla:



"Que llueva que llueva,
la Virgen de la Cueva,
los pajaritos cantan,
las nubes se levantan"...



¡-"Pero si esto es el Diluvio"...

-"Pues cómprese un  
paraguas en Casa de Rubio"!
  
                           (Primero de esta saga, continuará)...
             

 


 
    

4 comentarios:

  1. ¡Qué recuerdos!mi madre tenía un "Pericón" con un paisaje pintado a la acuarela que era una preciosidad, y un paraguas con una empuñadura de carey que repesentaba la cabeza de un perro de color rojo, no sabes la cantidad de años que duró aquel paraguas.¡¡igulitgo que los de ahora!! un beso

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  2. Sí, Antonia, son recuerdos entrañables y marcaron una bonita época en Sevilla.
    Se tenía buen gusto y elegancia a la hora de hacer estos señeros artículos para la vida cotidiana. Cuidaban los detalles e hicieron un ARTE muy extendido por el mundo entero.
    Me alegro que te traiga buenos recuerdos...como a muchos más.
    Gracias por comentar.
    Un beso

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  3. Buenísimo el artículo y la publicidad magistral. Parece que la estoy oyendo ahora mismo.

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  4. Siiiiiií, yo también, se oían la tormenta y los truenos y la inconfundible voz de D. Rafael Satisteban, con el "coro" de niños...la publicidad en aquellos tiempo era casi un arte, breve, impactante y verdadera, ahora casi siempre, es engañosa, chavacana y sin gracia, salvo honrrosas excepciones.
    Abrazón.

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