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viernes, 4 de marzo de 2011

REFLEXIONES




















LENGUAJE PROCAZ






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"Si el lenguaje enriquece nuestros pensamientos y nuestra vida, debemos librarlo de términos soeces, imprecisión, chavacanería y vulgaridad"












En las últimas clases de Literatura con los profesores; Dª Olga Cruz Moya y D. J. Antonio González Montero, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Me hizo recordar lo más hondo y positivo de la Escuela, otras, francamente, las aprendí. Experiencia magnifica y enriquecedora. Para mí es la asignatura que más me atrajo desde el comienzo de curso, junto a la asignatura  de Historia de  Dª Silvia Pérez, y D. Fco Javier Zamora, hasta ahora.






La primera clase con Dª Olga trataba: "La crisis del fin de siglo y la Literatura".






Las siguientes clases con D. José Antonio bajo el título: "Andaluz, ¿español mal hablado?"
Compartiré con los lectores el fabuloso tesoro de nuestro lenguaje.

























Últimamente he visto cine por T.V y, por motivos que no alcanzo a entender, quienes se dedican al llamado séptimo arte parecen sufrir casi colectivamente una enfermadad que está adquiriendo proporciones increíbles: el lenguaje soez.





Comencé a ver  una película premiada con cuatro Oscars de la Academia, posee una buena trama, acción sostenida e incluso una buena tesis. Sin embargo, durante los veinte primeros minutos fui víctima de un verdadero bombardeo tal de vocablos de mal gusto y obscenos. Me resultó imposible volver a concentrarme en el filme, dejé de verlo por procaz, no era agradable, sinceramente.




Pero...¿por qué ese vocabulario? -"Porque es realista"- me contestó una amiga cuando se lo conté. -"Así es como mucha gente habla ahora"-.




¿Seguro? Bueno, naturalmente que conozco personas que, al parecer, son incapaces de expresarse sin hacer uso de lo que comúnmente denominamos "tacos" (y no porque esté iracundo y pierda los nervios, que se le "escape", vamos). Al mismo tiempo, no sólo muchos de nosotros estamos hastiados de esa forma de hablar, sino que nos molesta profundamente este abuso, que degrada tanto el idioma como a las buenas costumbres.




La realidad es que el lenguaje obsceno es aún una forma mezquina de llamar la atención, y quienes lo emplean, a mi juicio, no tienen otro medio de manifestarse por carecer de otros recursos verbales, siendo más dignos de lástima que de otra cosa. Lo que sí se les puede reprochar es que con las facilidades que hoy tenemos para acceder a la CULTURA, estos individuos no hagan nada por adquirir una educación digna, siendo un lamentable ejemplo el día de mañana para sus hijos y la sociedad.




Se ha dicho, a guisa de "argumento" (muy a la liguera), defendiendo su utilización, que el lenguaje obsceno es sinónimo de "lenguaje sincero", "sin remilgos", "sin cursilerías" , lo que no deja de desconcertarme. ¿Qué hay de sincero en el hecho de substituir términos perfectamente aceptables y convenientes por otros escatológicos del idioma común? ¿Es que no podemos admitir la existencia y realización de los actos sexuales sin que haya que describirlos en lenguaje barriobajero-basto? Las grandes obras de la Literatura Universal, desde "El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha", "Dublineses", a "Madame Bovary", han descrito las eternamente absorbentes relaciones entre hombre y mujer sin necesidad de recurrir a un vocabulario de ínfima taberna.




¿Habría sido más real la pasión de David y Betsabé si la Biblia la hubiera contado con palabras groseras? ¿Es que el relato de la Crucifixión de Cristo habría revestido una mayor sinceridad o adquirido un sentido más profundo si se hubieran incluído los insultos y gritos profanos de la plebe o las maldiciones de los soldados romanos? ¿Prestamos más importancia a un suceso al describirlo con denigrante y malsonantes vulgaridad?




No es mi deseo entrar en la polémica de si el arte debería ser reflejo fiel o interprete de la vida. Algunos opinan que para mostrar de una forma real las emociones violentas, tales como las que se producen en un asesinato, en la guerra o actos de brutalidad en general, el que se expresa debe utilizar un lenguaje violento, procaz, brutal y denigrante...Yo creo, modestamente, que las palabras han de ser precisas y descriptivas, (es la mejor forma para conectar sin herir la sensibilidad ni molestar a nadie y "enganchar" con la escena, pero bien.




Además, refleja fielmente el perfil del autor/a. Y el punto flaco del lenguaje obsceno es que resulta generalmente demasiado vago, impreciso, y por supuesto, de pésimo gusto, sobre todo, innecesario. Las vidas y emociones de personas afectadas por el horror de la guerra, (por lo leído), difícilmente han podido describirse mejor que los autores de "Guerra y Paz", "Sonrisas y Lágrimas", "La Biblia" y, no obstante, en ninguna de estas obras se utiliza un lenguaje basto y brutal en las descripciones. No me considero una puritana, sin embargo, el hecho es que el empleo constante de vocablos malsonantes les priva del poder de impacto que poseen cuando se utilizan especialmente. En dichas ocasiones, pueden llegar a tener cierta fuerza expresiva, si no es demasiado "marrano". Si se usan constantemente e indiscriminadamente se hacen cansinos.




Es posible que, para ciertas personas, el lenguaje soez sirva de desahogo psicológico. A los niños pequeños les fascina todo lo referente a las funciones evacuatorias del organismo,( todos hemos sido niños), y les encantan hablar de estos temas y aprovechan cualquier oportunidad. Posteriormente, con el paso del tiempo, la convivencia sexual comienza a despertarse en ellos. Sin embargo, en algún momento del proceso del desarrollo humano, una persona ha de aceptar como natural y común las funciones de su cuerpo.




Tenemos necesidad de nuestra lengua porque,sin ella, careceríamos de precisión, de nobleza, ética y dulzura, a la hora de expresarnos. Es nuestro mejor instrumento para expresar nuestros más íntimos sentimientos, nuestras más grandes esperanzas, los proyectos en familia, nuestras humildes oraciones.




Cuando la ensuciamos, ensuciamos el vehículo de nuestros pensamientos y, por tanto, agredimos y ensuciamos también el concepto que de nosotros mismo tenemos.




RESUMIENDO:




Estimo que debemos expresarnos con respeto, precisión, descripción, moderadamente, es decir, sin crispaciones, groserias o malos modos que son pésimos compañeros para un buen diálogo.


 




































Mari Carmen Gª Franconetti.
Alumna de 2º curso de Postgrado Universitario de Gines.



NOTA:

El día 16 de mayo, asistimos a la Universidad Pablo de Olavide con motivo de la Semana Cultural de Gines y otros pueblos. Expusimos  las vivencias respectivas en: aulas, visitas culturales, conferencias, meriendas, etc...
Importantísimo destacar que nuestro  video fue muy aplaudido por todos los asistentes y recibimos felicitaciones, por lo que desde esta revista queremos hacerles llegar que el trabajo del cámara, montadores, presentadora, etc, así como los compañeros: Pepe, Fuencisla, Ramón, Fernanda... profesoras; Sole y Concep, que aportaron un estupendo conjunto de fotografías de todos estos años compartidos. Fue todo un éxito y nosotros sentimos el legítimo orgullo del cuidado tan especial que se tuvo en todos los detalles.
¡Muchísimas gracias!


Agradecer y valorar a nuestro Ayuntamiento que aplica su sensibilidad, apoyo y también un gran esfuerzo por seguir consolidando su apuesta por el Aula Abierta II y el Postgrado Universitario en Gines.
Lo que destacamos extraordinariamente. Se aplica el sentido común que es el administrador más eficaz al aplicar las prioridades en gastos. La Cultura es un Derecho fundamental.

"El interés agrupa a los seres humanos, la SOLIDARIDAD y la CULTURA frúctifica y los une".







(recopilado en parte).

1 comentario:

  1. totalmente de acuerdo contigo, aunque tu amiga lleva razón cuando dice que es el leguaje actual, comoejmplo ahí tienes a Camilo José Cela y la Real Acadmia de le Lengua que acepta esas palabras. Claro que siempre nos queda el derecho al pataleo. besitos.

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