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miércoles, 27 de octubre de 2010

REFLEXIONES DIVERSAS

Una de las cosas importantes del matrimonio, estimo, es sentirse ACEPTADO. El amor es la base de la pareja, pero he observado que hay personas casadas que nunca han sentido aceptación por parte de su pareja. Ellos se conocen, se comprometen, parecen aceptarse, pero...él o ella, al cabo de un tiempo, intentan cambiar al otro, para moldearlo a su manera. ¡Error tan tremendo como arrisgado! El matrimonio no es un reformatorio; los cónyuges necesitan apoyarse mutuamente, sin hirientes ni despectivas críticas, ni reservas, naturalmente. ¿No te gustó ésa persona así, como es? Pretender que sea "otra" no solamente es un disparate, sino que no das la talla para una convivencia en armonía de pareja. Vivir con una esposa o un marido que no lo acepta a uno/a, tal como es realmente es lo peor que nos puede ocurrir, es como entrar en un sendero de frustracciones, amarguras y sufrimientos que pueden poner en peligro el proyecto de vida que iniciaron juntos. Creo que existen gente que no valen para VIVIR COMPARTIENDO.
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Jamás me aparté de la regla de que lo peor que se puede hacer frente a un problema es soslayarlo. Hay que resolverlo, y lo antes posible. Si se resuelve mal, regresará y nos abofeteará, entonces aprendemos de ello para solucionarlo bien. No hacer nada es la opción más cómoda, puede que no entrañe ningún riesgo inmediato; pero esto también costituye la manera más desastrosa de administrar un proyecto, y sobre todo, da la verdadera talla de lo que somos.
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Sevilla es afortunada por bañarla el hermoso Guadalquivir, su gran masa de agua es como un delicioso respiro apaciguante en la conversación urbana. Cada paisaje que convierte la luz solar en estrellas líquidas da alivio y gozo a los ojos cansados de pavimento y estrés.
Aún a la distancia, el río crea un ambiente de paz. a la vista del agua, quiénes viajan por las mañanas hacia el trabajo, se recrean y se reaniman. Tal vez les recuerde la última vez que contemplaron la mar. La ciudad es hermosa...pero el río pone todo en perspectiva.

sábado, 16 de octubre de 2010

"LABOR DE AMOR"






"LABOR DE AMOR"









Hubo una vez un santo que había tenido una vida larga, piadosa y abnegada. Un día bajó a verlo un ángel del Señor, quien lo encontró en la cocina del monasterio fregando ollas y sartenes y preparando el potaje del día.






-Dios me ha enviado-le dijo -. Ha llegado la hora de llevarte conmigo a la vida eterna.






-Agradezco al Todopoderoso su bondad-repuso el buen hombre-, pero, como verás no puedo dejar todo esto por hacer. No quiero parecer desagradecido; pero...¿no podrías retrasar mi viaje al otro mundo hasta que acabe las tareas?






El ángel le contempló con bondadosa y comprensiva mirada.






-Veremos qué se puede hacer-prometió. Y desapareció.






El santo siguió atendiendo sus muchos quehaceres. Un día, mientras escarbaba en la huerta, nuevamente se le apareció el mensajero del Señor. El virtuoso varón indicó con la azada los surcos sembrados.






-Mira cuántos hay por hacer-dijo.- ¿Crees que podríamos aplazar aún un poco el viaje a la eternidad?






Sonriendo nuevamente, el ángel se desvaneció de su vista.






El justo siguió trabajando con la azada, y luego pintó el granero. Entre una tarea y otra, el tiempo fue pasando, hasta que un día el venerable se hallaba en el hospital atendiendo y a los enfermos. Acababa de llevar agua para que bebiera un hermano con fiebre, cuando, al levantar la vista, vió al espíritu celeste.






Esta vez el santo se limitó a abrir los brazos en un gesto de resignación y compasión. Con la mirada indicó al ángel la sala donde tanta gente sufría. sin decir palabra, el alado espíritu se esfumó.






Aquella noche, al volver a su celda del monasterio, el buen hombre se sintió de repente viejo, limitado y muy cansado, y exclamó:






-Señor: si quieres mandarme a tu mensajero otra vez, estoy dispuesto a recibirlo ahora.






No bien hubo dicho eso, cuando el ángel se la apareció. -Si deseas llavarme- declaró el virtuoso-, estoy listo ya a establecer mi morada en la eternidad, al lado de nuestro Señor.






Mirando al santo con sabia y amorosa mirada propia de los ángeles, contestó el mensajero de Dios:






-¿Y dónde crees que has estado?










(éste era el relato preferido de mi amiga Conchita, se lo dedico a su memoria, es recopilado)

martes, 12 de octubre de 2010

ELOGIO DEL INVIERNO






El invierno llega por igual a la ciudad y al campo, pero de manera diferente para cada uno. La mano que tiende al campesino es una mano helada y cubierta de escarcha; la que ofrece al ciudadano, enfundado en nieblas que enturbian la luz de las lámparas del mediodía. al campesino le trae la nieve en las desnudas ramas de los árboles, las estrellas de escarcha en los senderos, los exquisitos engarces y adornos de plata para las hiedras de los muros. Al ciudadano le trae la gripe, los traicioneros resbalones en las calles, a veces mal iluminadas, las ráfagas de blancos proyectiles disparados por los golfillos irrespetuosos, los pies húmedos, el fango que lo invade todo.




El invierno es noble en los bosques y en las soledades, pero pierde dignidad en las ciudades y en medio de la cilivización. En las ciudades, la nieve recién caída pierde pronto su pureza y se torna grisácea, como los gorriones urbanos.




Al hombre de la ciudad no le suele gustar demasiado el invierno. Lo considera casi un estorbo; los tenderos lo barren de las puertas de su establecimientos. A los pocos días llega el deshielo, y los tejados y aleros vierten un llanto interminable.




En mi tranquila aldea, sin embargo, el Invierno es tan atractivo como los primeros días del verano. Hasta los signos precursores de su llegada son atractivos. La escarcha matinal en los muros me dice que se acerca. Se puede sentir su impalpable presencia en el aire quebradizo, en la luz del sol, brillante, pero no cegadora; en la sangre, que corre más apresuradamente por nuestras venas cuando caminamos. Yo gozo al contemplar cuántas cosas se hacen visibles en esta estación, que el verano había mantenido ocultas: los toscos nidos en las altas ramas y las granjas esparcidas entre el bosque; el sinuoso curso de los arroyos. Todas estas cosas estaban perdidas y enterradas bajo la hojarasca del verano y sólo ahora pueden ser descubiertas, como con la edad descubrimos unas verdades que la juventud ni siquiera sospechaba.




El Invierno en el campo, sin nieve, es como un verano sin rosas. La nieve es la obra maestra del Invierno, su última y más exquisita gracia. Cada Invierno, la caída del primer copo constituye un acontecimiento. Embarga nuestra imaginación. Un niño generalmente no se da cuenta de la aparición de las hojas y las flores, pero siempre se sentará ante una ventana y se pasará mucho rato contemplando el descenso de la deslumbradora aparición, mientras deja vagar la imaginación soñando cosas maravillosas y extrañas. El más prosaico de los mortales, cuando al salir de su casa una mañana se encuentra ante un manto blanco, mullido y nuevo, nota en su interior una vaga sensación de placer, cuyo origen tal vez le sería difícil de explicar.




El Invierno acentúa el arrebol en las mejillas de las muchachas, hace crecer barbas de carámbanos en los aleros, convierte el lago en una pista para que disfruten los patinadores. Se diría que la estación infunde en todo un espíritu de alegría. Los hombres con quienes me cruzo parecen más alertas y saludables; hablan con voz más fuerte y alegre. Sé también que son más caritativos. El Invierno une "a todas las criaturas de la tierra", y la vida hogareña adquiere un nuevo atractivo vista desde la pálida claridad exterior. El sofá y las zapatillas se convierten en un lujo apetitoso, y la gran cafetera ronronea sobre la lumbre como un gato al que acaricia. En las largas tardes cálidamente iluminadas por la llamas de la chimenea, los libros nos revelan la intimidad de sus almas mejor que el verano, y una ojeada al campanario de la iglesia, resplandeciente bajo la helada luz de la luna, hace más tibias las espesas mantas y más profudo el reposo.




Estamos acostumbrados a considerar el Invierno como la tumba del año, pero no lo es en realidad. En los desnudos árboles, en los desolados jardines, en la tierra helada, sólo hay una aperente cesación de actividad de la Naturaleza. El Invierno es como una pausa en la música, pero durante las pausas los músicos están afinandos en concreto las cuerdas de sus instrumentos, preparándose para la explosión del futuro acorde.




La primavera, incluso ahora, está acechando bajo tierra, y antes de que las primeras nieves se hayan fundido del todo ya se asomará a hurtadillas en las campanillas de las prímulas y las violetas; luego, más atrevidas, estallará en los crocus, blandiendo sus lámparas de bellos colores; luego, en finas gradaciones, el año floral llegará a su cenit: la rasa, y luego, en gradaciones más sutiles, morirá en el crepúsculo de caléndulas, dalias y crisantemos. Y así llegamos otra vez a las bellas primeras nieves.








"ESPERANZA DEL INVIERNO"






El invierno, el invierno crudo y frío,


con su corte de rudos vendavales,


ha llegado azotando los cristales


y en el bosque los árboles con brio.




Ya los hielos cuajaron en el río


y los variados tonos otoñales


se han tornado monótonos, iguales.


Todo parece triste, tan sombrío.




Pero en aquel paisaje desolado


-cual plumas de las alas de ángel desprendidas-


cayó la nieve, bálsamo sagrado.




El pino fue almendro engalanado,


y abrigadas las plantas ateridas


quedaron, bajo un manto inmaculado.












Recopilado


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sábado, 2 de octubre de 2010

LA PALABRA COMO PUENTE





*REFLEXIONES*



Con la palabra escrita, el ser humano brinda a los demás lo mejor de sí mismo, ofreciendo sus más elevados sentimientos, y ellos están en plena libertad de aceptarlo cuándo así lo consideren, de rechazarlo o de buscarlos nuevamente. Unas cuantas hojas de papel entre sí y cubiertas de signos, más o menos condensadas, pueden expresar pensamientos, emociones, sentimientos, acciones, respeto, solidaridad...incluso la ilusión de la vida misma. Por el milagro de la comunicación, establecemos un contacto directo entre una mente y otra, a través del tiempo y del espacio, que estimo, no tiene igual. Mientras que la gente piensen y experimenten la necesidad de compartir sus pensamientos el enriquecimiento humano sobrevirá....



DEDICADO:


A los compañeros-amigos que comparten los blogs, con afecto


Mari Carmen.