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viernes, 26 de febrero de 2010

"EL CACHORRO DE TRIANA"



Era el siglo diecisiete
y por el barrio de Triana,
vivía un guapo gitano,
"El Cachorro" le apodaban.

Del color de la canela
era su bella cara gitana,
el pelo, de negro endrino,
cayendo como cascada.

El talle de fino junco,
frágil figura quebrada, 
con esa gracia y donaire
que hacen honor a su raza.

La guitarra entre sus manos,
campana dulce  y templada,
era repique de gloria
al compás de su garganta.

Por él bebían los vientos
las gitanas de la cava,
y soñaban con rendirse
en sus brazos, enamoradas.

Pero "El Cachorro" tenía,
pasado el Puente de Barcas,
prisionero el corazón
en una cárcel de nácar.

En el barrio de S. Vicente,
a escondidas, una dama
le daba amores prohíbidos, 
pecados de mujer casada.

Coincidiendo con el tiempo,
cuando ésta historia pasaba,
la Hermandad del Patrocinio
funda su casa en Triana.

Pidieron a Ruiz Gijón
escultor de mucha fama,
que el Cristo de la Expiración
con sus manos lo tallara.

El gran maestro en su taller
la inspiración no le entraba,
quiere que su Cristo llene
de fervor todas las almas.

Echa la capa en sus hombros,
y como una fuerza extraña
sus pasos lo van llevando,
por las calles de Triana.

¡Olor a muerte en el aire!
El silencio que gritaba,
negras sombras de agonía
en triste noche gitana.

La silueta tenebrosa
de un sombrero y negra capa,
por la cava y los tejares
iba pidiendo venganza.

Es un caballero hidalgo,
de noble honra y mucha fama,
que busca a "El Cachorro"
que le ha robado a su dama.

¡Gritos en el Altozano!
Gritos rompiendo la calma.
La luna muda cómplice, 
de aquella sombra macabra.

Y un puñal de frío acero
hudía su lengua de plata
en el pecho del gitano, 
y su vida se llevaba.

El rictus de la agonía
dibujó muerte en su cara,
quebrando aquel fino hunco,
por amor, odio y venganza.

Ruiz Gijón entre la gente, 
cruzó con él la mirada
¡Cristo de la Expiración,
por fin ya tengo tu cara!

¡Oh tarde del Viernes Santo!
Tarde de Semana Santa,
olor a incienso y azahar 
en la tarde sevillana.

La Hermandad del Patrocinio
cruza en silencio la cava,
murmullos y rezos se oyen,
saetas, los gitanos cantan.

Y una voz llorosa grita,
dejando la sangre helada
¡Es "El Cahorro", "El Cachorro"! 
¡Mirad! ¿No véis su cara?

Y fueron en esos instantes
cuando el barrio bautizara
a el Cristo de la Expiración
¡¡¡Como a "El Cachorro" de Triana!!!




Autor: anónimo:
Recopilado por:
Mari Carmen Gª Franconetti.