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lunes, 21 de septiembre de 2009

NOTA INFORMATIVA


Tenemos un total, de 42 escritos en mi blog, a simple vista no se ven todos, para ello hay que "pinchar" al final en "entradas anteriores", y os saldrá el resto, para quién tenga curiosidad de leerlos.

Así como "Las definiciones" son recopilatorios de tertulias cuando nos reuníamos un montón de chavales, (hace mucho tiempo) y pasábamos el tiempo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

LA PATRONA DE SEVILLA: CURIOSIDADES

                                                                                   
La Virgen del Pilar, Patrona se Sevilla, saliendo de la Catedral.


                                                                                   

                  

A mediados de nuestro siglo xx, el cardenal don Pedro Segura y Sáenz, que tenía especial devoción por la advocación de la Virgen de los Reyes, cuya imagen fue traída a Sevilla en tiempos del rey S. Fernando, y que siempre ha ocupado el altar de la Capilla Real, decidió designar a la Virgen de los Reyes como patrona de la Archidiócesis Hispalense; o sea, patrona de la archidiócesis, pero no de la ciudad, (como erróneamente creen muchos).

En resumen: la patrona de la ciudad de Sevilla es la Virgen del Pilar, puesta por el primer obispo , que después fue santo, S.Pío.

Copatronas junto con la antedicha Virgen son las dos santas hermanas mártires sevillanas, de la época del Imperio Romano:  Justa y Refina.

Patrona de la sede episcopal es Nuestra Señora de la Sede, puesta en la catedral por don Remondo en 1248.

Patrona de la Corporación Municipal lo es la Virgen de la Hiniesta, que se venera en la parroquia de S. Julián.

Y finalmente patrona de la Archidiócesis Hispalense es Nuestra Señora de los Reyes.


BIBLIOGRAFÍA:

D. José María de Mena

Académico, investigador, historiador y escritor.

"Tradiciones y leyendas sevillanas", pág. 29.


Mari Carmen

sábado, 12 de septiembre de 2009

PRESTAR UN LIBRO




Las vacaciones son buenas para leer libros, entre otras cosas, a veces, me piden los libros prestados con frecuencia porque ellos saben que los tengo, claro, no pueden saber lo que yo siento al prestar un libro. No comprender que pienso que les ofrezco afecto, verdad, belleza, sabiduría, amistad sincera, ayuda para ampliar sus horizontes y consuelo para contra los malos momentos. Ni tan siquiera sospechan que yo, al prestar un libro, siento lo mismo que un padre al ver a una hija vivir, (o una madre), con un hombre sin estar casada, o ser una pareja de hecho formal. Y no digo que no hay placer en prestar o que me moleste hacerlo o acaso no me guste compartir, ¡Nada de eso!

Todo ser humano, creo, tiene un poco de evangelista, y cuando un libro me conmueve, quisiera prestárselo a todo el mundo.

Desde el momento en que presto un libro, empiezo a echarlo de menos. De la misma manera , cada libro ausente altera los que se quedan en mis estantes . La naturaleza de mi biblioteca, su delicadeza, su configuración, queda casi arruinada. Mi mente va al hueco de ella del mismo modo en que la lengua se le mete a una entre los dientes. Mi seguridad se quebranta, mi equilibrio vacila... hasta que me lo devuelven, me siento como una madre que espera en la madrugada el regreso de su hijo/a adolescente que ha ido a una fiesta.

La parte más peligrosa de prestar libros es indudablemente la devolución. En tales momentos, la amistad pende de un hilo, (si es resistente, te lo vuelven a traer), Busco éxtasis, emoción, impresión, moraleja; pero, con frecuencia, por lo general, sólo hay un "me gustó mucho, Mari Carmen", como si los libros fueran sólo para eso, ea.



Mari Carmen

sábado, 5 de septiembre de 2009

EL TIEMPO





La gente se refiere al tiempo de muy diversas maneras.

Los árbitros deportivos indican el tiempo; los presos pagan el tiempo de su condena; los jubilados van recordando el tiempo; los músicos marcan el tiempo; los historiadores estudian el tiempo, los holgazanes matan el tiempo; los peritos en estadísticas anotan el tiempo; los meteorólogos; pronostican el tiempo; una buena ama de casa aprovecha el tiempo. Pero cualquiera que sea la forma en que la gente considere el tiempo, la verdad es que nosotros, todos, disponemos del mismo tiempo.

El día tiene 24 horas únicamente, y la semana 168 ¡Aprovechémosla!



Mari Carmen




(Recopilado en Gaceta Universitaria).